martes, 26 de julio de 2016

1 de julio, 2016.

   Se ha desatado el cantante Francisco ("no atinoooo... con el calor de unas copas de vinoooo..."), que más que un artista de variedades parece de desvariedades ya. Lo último que supe es que lo iban a enjaular por haber estafado un Maserati, y que decía que no había ido al primer juicio por su "agorafobia". Temor obsesivo a los espacios abiertos no sé si tendrá, pero los huevos cuadrados sin duda, porque le sales a un juez con éso mientras apareces en la portada de una revista partiéndote la caja en la playa soleada y te busca acomodo estatal pero cagando melodías. El cuadro psiquiátrico de este sujeto debe de ser como para enmarcar de todos modos. En la última canción suya que escuché decía que se había enamorado de la chica de un póster, de una moza de piernas largas, así como trigueña y flexible o no sé, y que claro, ya no podía con el alma. O me la zumbo o me da mal. Bueno, un poco obsesivo sí que parece, las cosas como son. No sé si con los espacios abiertos o con las piernas o con lo que pille, porque a ver si se pensaba que los del concesionario no le iban a reclamar un buga de 80.000 euros. Igual lo vio en un póster también, y se dijo: "éste me lo tengo que trincar". Y así con todo; lo que aparezca en un cartel, ahí está Francisco cavilando compulsivamente, dándole vueltas a alguna fijación. Y seguro que vio a Mónica Oltra en uno electoral y empezó el proceso fóbico, el runrún que si no lo digo estallo. Algo así debió de ser. Esperemos que no haga una canción sobre la diputada del póster, eso sí, porque aunque podemos más o menos entender su temor obsesivo, su obsesión por ser tenor, no. Se nos escapa.

No hay comentarios:

Publicar un comentario