14 de junio, 2016.
Se ha liado parda con el twitt de Garzón en el que relaciona y explica la masacre de Orlando y dos asesinatos machistas en España con un mismo detonante: el heteropatriarcado. Dicen en los medios afines a ideologías liberal-conservadoras, que es como decir opacotransparentes, que evidentemente lo de Orlando es culpa del islam, como si el islam no fuese un heteropatriarcado de libro, y de libro sagrado además. Pero bueno... Reflexionando sobre este hecho, hay un dato que es innegable (y digo dato, no opinión): la mayoría, la inmensa mayoría de los crímenes que se cometen en el mundo, los cometen hombres, siendo sólo la mitad de la población. Con un margen más que llamativo; en el caso de los homicidios, según veo en una estadística, superan el 90%. Seguramente no todos los homicidas son heterosexuales, pero es de suponer que la mayoría sí, y con estos datos en la mano parece que la etiqueta de Garzón no es del todo descabellada, que coincide con la realidad estadística, aunque por supuesto puede haber algún otro tipo de explicación. ¿Tienen los hombres por naturaleza una mayor inclinación al crimen que las mujeres? Puede ser que sí y puede ser que no, no lo sé, pero admitiendo que sea así, eso no disminuye los riesgos de una sociedad heteropatriarcal (dominada por varones heterosexuales), de hecho los aumenta, dado que estaríamos hablando de una tendencia innata a la violencia por parte de los hombres heterosexuales; y si no lo es, si esta clara diferencia es una mera cuestión social, educativa, entonces otro tanto... A la vista de los resultados quedaría patente que la educación y el rol que se les da a los varones es del todo fallido, dado que cometen el 90% de los asesinatos siendo menos de la mitad de la población mundial, y eso por no hablar de otros delitos, donde también se llevan la palma. Esto son hechos razonados, y muy simples además, no filias ni fobias surtidas, dado que además el grupo que sale peor parado en estas cifras es al que pertenezco. Aunque es más fácil, lo comprendo, buscar explicaciones simplistas más que simples y afirmar que son los hechos contantes los que se equivocan. Que es la fría realidad, y no nosotros, la que se equivoca.
martes, 26 de julio de 2016
1 de julio, 2016.
Se ha desatado el cantante Francisco ("no atinoooo... con el calor de unas copas de vinoooo..."), que más que un artista de variedades parece de desvariedades ya. Lo último que supe es que lo iban a enjaular por haber estafado un Maserati, y que decía que no había ido al primer juicio por su "agorafobia". Temor obsesivo a los espacios abiertos no sé si tendrá, pero los huevos cuadrados sin duda, porque le sales a un juez con éso mientras apareces en la portada de una revista partiéndote la caja en la playa soleada y te busca acomodo estatal pero cagando melodías. El cuadro psiquiátrico de este sujeto debe de ser como para enmarcar de todos modos. En la última canción suya que escuché decía que se había enamorado de la chica de un póster, de una moza de piernas largas, así como trigueña y flexible o no sé, y que claro, ya no podía con el alma. O me la zumbo o me da mal. Bueno, un poco obsesivo sí que parece, las cosas como son. No sé si con los espacios abiertos o con las piernas o con lo que pille, porque a ver si se pensaba que los del concesionario no le iban a reclamar un buga de 80.000 euros. Igual lo vio en un póster también, y se dijo: "éste me lo tengo que trincar". Y así con todo; lo que aparezca en un cartel, ahí está Francisco cavilando compulsivamente, dándole vueltas a alguna fijación. Y seguro que vio a Mónica Oltra en uno electoral y empezó el proceso fóbico, el runrún que si no lo digo estallo. Algo así debió de ser. Esperemos que no haga una canción sobre la diputada del póster, eso sí, porque aunque podemos más o menos entender su temor obsesivo, su obsesión por ser tenor, no. Se nos escapa.
Se ha desatado el cantante Francisco ("no atinoooo... con el calor de unas copas de vinoooo..."), que más que un artista de variedades parece de desvariedades ya. Lo último que supe es que lo iban a enjaular por haber estafado un Maserati, y que decía que no había ido al primer juicio por su "agorafobia". Temor obsesivo a los espacios abiertos no sé si tendrá, pero los huevos cuadrados sin duda, porque le sales a un juez con éso mientras apareces en la portada de una revista partiéndote la caja en la playa soleada y te busca acomodo estatal pero cagando melodías. El cuadro psiquiátrico de este sujeto debe de ser como para enmarcar de todos modos. En la última canción suya que escuché decía que se había enamorado de la chica de un póster, de una moza de piernas largas, así como trigueña y flexible o no sé, y que claro, ya no podía con el alma. O me la zumbo o me da mal. Bueno, un poco obsesivo sí que parece, las cosas como son. No sé si con los espacios abiertos o con las piernas o con lo que pille, porque a ver si se pensaba que los del concesionario no le iban a reclamar un buga de 80.000 euros. Igual lo vio en un póster también, y se dijo: "éste me lo tengo que trincar". Y así con todo; lo que aparezca en un cartel, ahí está Francisco cavilando compulsivamente, dándole vueltas a alguna fijación. Y seguro que vio a Mónica Oltra en uno electoral y empezó el proceso fóbico, el runrún que si no lo digo estallo. Algo así debió de ser. Esperemos que no haga una canción sobre la diputada del póster, eso sí, porque aunque podemos más o menos entender su temor obsesivo, su obsesión por ser tenor, no. Se nos escapa.
14 de julio, 2016.
Leo que han absuelto al exdirector de Salesianos acusado de abusar de 27 alumnos. Dos de los tres jueces no aprecian en sus "tocamientos sorpresivos, leves y por encima de la ropa del sexo de los menores" ningún "ánimo libidinoso". Sólo ganas de tocar los cojones o algo así, una especie de colegueo de colegio al que llaman "cercanía", como al tren. Así que todo fue un locomotivo, vamos, no hay por qué alarmarse; les rociaba la entrepierna con espuma y les caneaba en el despacho o les arrancaba vello púbico, sí, pero era cachondeo del bueno, no del libidinoso. ¡Que estamos en Cádiz, hombre! Somos la chirigota salesiana: como has sacado un ocho, te quito un pelo'l xoxo... y a desfilar. Cada vez que los menores faltaban a clase, el menda les hacía en privado lo que él llamaba el goldfish, una técnica pedagógica que consistía en tirarles bien fuerte de la cola, y no precisamente de la de entrar en clase. Y de paso pues aprendían inglés los mozuelos... "Goldfish significa azotar la trucha, do you understand?". Bilingüismo a tope. Y todo así: "juegos de manos", que supongo que eran de los mágicos o de los majicos en este caso, patadas, pescozones... Pero de manera fraternal, y así entre iguales, sin que "sea posible reconocer las notas de superioridad manifiesta y eficaz". Porque claro, que el tío fuese el director del centro no tenía nada que ver para que transigiesen con semejantes prácticas. Es un hecho probado que los niños consideran algo amistoso que les des una patada o una colleja a escondidas, son así. No se sienten coaccionados por la autoridad adulta ni la violencia física, y si encima no hay deseo libidinoso en las caricias sorpresivas pues todo perfecto, que es que algunos además ni siquiera saben lo que es éso todavía. Están sin descascarar. Y los moratones con los que llegaban a casa según los padres pues nada, se los hacían en el patio, que andan como locos corriendo y saltando. Menudo peligro tiene el recreo...
Leo que han absuelto al exdirector de Salesianos acusado de abusar de 27 alumnos. Dos de los tres jueces no aprecian en sus "tocamientos sorpresivos, leves y por encima de la ropa del sexo de los menores" ningún "ánimo libidinoso". Sólo ganas de tocar los cojones o algo así, una especie de colegueo de colegio al que llaman "cercanía", como al tren. Así que todo fue un locomotivo, vamos, no hay por qué alarmarse; les rociaba la entrepierna con espuma y les caneaba en el despacho o les arrancaba vello púbico, sí, pero era cachondeo del bueno, no del libidinoso. ¡Que estamos en Cádiz, hombre! Somos la chirigota salesiana: como has sacado un ocho, te quito un pelo'l xoxo... y a desfilar. Cada vez que los menores faltaban a clase, el menda les hacía en privado lo que él llamaba el goldfish, una técnica pedagógica que consistía en tirarles bien fuerte de la cola, y no precisamente de la de entrar en clase. Y de paso pues aprendían inglés los mozuelos... "Goldfish significa azotar la trucha, do you understand?". Bilingüismo a tope. Y todo así: "juegos de manos", que supongo que eran de los mágicos o de los majicos en este caso, patadas, pescozones... Pero de manera fraternal, y así entre iguales, sin que "sea posible reconocer las notas de superioridad manifiesta y eficaz". Porque claro, que el tío fuese el director del centro no tenía nada que ver para que transigiesen con semejantes prácticas. Es un hecho probado que los niños consideran algo amistoso que les des una patada o una colleja a escondidas, son así. No se sienten coaccionados por la autoridad adulta ni la violencia física, y si encima no hay deseo libidinoso en las caricias sorpresivas pues todo perfecto, que es que algunos además ni siquiera saben lo que es éso todavía. Están sin descascarar. Y los moratones con los que llegaban a casa según los padres pues nada, se los hacían en el patio, que andan como locos corriendo y saltando. Menudo peligro tiene el recreo...
25 de julio, 2016.
Ponen como viceconsejera de Educación no Universitaria, Juventud y Deportes de Madrid a Carmen Alonso, una señora que en su día declaró que el niño gitano no quiere estudiar, que lo que quiere es "ir con su padre con la fregoneta a vender fruta". Por supuesto no aclaró en qué sesudo estudio se había documentado para sacar semejante conclusión, y lo que es peor, por qué un alto cargo (actualmente el segundo en orden de importancia) de la Consejería de Educación de Madrid considera más relevante para enfocar su labor lo que los niños quieren que lo que los niños necesitan. Sin duda muchos preferirán ser futbolistas, bucaneras o incluso ardillas trepadoras antes que ir al cole; la inmadurez no es un rasgo propio de los niños gitanos, es algo que les viene de serie a todos, afortunadamente. Infancia se llama. De ahí que se precise una "educación" tutelada por adultos para ir poco a poco orientándoles y mostrándoles todo un abanico de conocimientos que en el futuro les puedan ser de utilidad profesional o personal, y que en efecto nunca o casi nunca adquirirían por sus propios medios o inclinaciones. Sólo, quizá, aquéllos con un elevadísimo coeficiente intelectual y una mente especialmente curiosa, con una inusual aptitud y actitud ante el aprendizaje que les permita ser casi casi autosuficientes en ese terreno. Dicen que la niña "más inteligente" del mundo, dentro de estos parámetros, ya resolvía problemas de álgebra compleja con menos de diez años. Más joven aún encontraba "errores en libros y revistas", y claro, al parecer se pasa las tardes en un club de deberes empollando y absorbiendo información sin parar. Su coeficiente es superior al que poseía Albert Einstein, que ya era una barbaridad, prácticamente insuperable. Su padre, que se dedica a la limpieza y arreglo de carreteras, dice que la niña es "la comidilla de la comunidad gitana".
Ponen como viceconsejera de Educación no Universitaria, Juventud y Deportes de Madrid a Carmen Alonso, una señora que en su día declaró que el niño gitano no quiere estudiar, que lo que quiere es "ir con su padre con la fregoneta a vender fruta". Por supuesto no aclaró en qué sesudo estudio se había documentado para sacar semejante conclusión, y lo que es peor, por qué un alto cargo (actualmente el segundo en orden de importancia) de la Consejería de Educación de Madrid considera más relevante para enfocar su labor lo que los niños quieren que lo que los niños necesitan. Sin duda muchos preferirán ser futbolistas, bucaneras o incluso ardillas trepadoras antes que ir al cole; la inmadurez no es un rasgo propio de los niños gitanos, es algo que les viene de serie a todos, afortunadamente. Infancia se llama. De ahí que se precise una "educación" tutelada por adultos para ir poco a poco orientándoles y mostrándoles todo un abanico de conocimientos que en el futuro les puedan ser de utilidad profesional o personal, y que en efecto nunca o casi nunca adquirirían por sus propios medios o inclinaciones. Sólo, quizá, aquéllos con un elevadísimo coeficiente intelectual y una mente especialmente curiosa, con una inusual aptitud y actitud ante el aprendizaje que les permita ser casi casi autosuficientes en ese terreno. Dicen que la niña "más inteligente" del mundo, dentro de estos parámetros, ya resolvía problemas de álgebra compleja con menos de diez años. Más joven aún encontraba "errores en libros y revistas", y claro, al parecer se pasa las tardes en un club de deberes empollando y absorbiendo información sin parar. Su coeficiente es superior al que poseía Albert Einstein, que ya era una barbaridad, prácticamente insuperable. Su padre, que se dedica a la limpieza y arreglo de carreteras, dice que la niña es "la comidilla de la comunidad gitana".
26 de julio, 2016.
Da la impresión de que la escena política se ha estancado, volviendo a convertirse en la charca inmóvil y pestilente de toda la vida. Por lo pronto ni mareas ni nuevas corrientes han conseguido la ansiada depuración, la cristalina transparencia que se pretendía, y ahora hasta se oye a tertulianos lapidarios (y lapidables en algún caso) afirmar que las negociaciones deben ser necesariamente opacas. Sin luz ni taquígrafos; sólo con sapos y culebras superficiales, que es lo que más pega en una ciénaga. El resto que lo resuelva el rey, como en las comedias de Lope. Fuenteborreguna 2.0. O que intercedan Santiago Matamoros y las vírgenes comisarias, que son como los ángeles de Charlie sólo que más potentes. Ayer mismo el arzobispo le pedía al apóstol un gobierno, porque lo de pedírselo a los reyes ya no se lo creen ni ellos. "Ay Santiño, dame un buen consejo, pero de ministros...". Así estamos. Llegados a la célebre centralidad del tablero descubrimos que lo que se juega no es elegante ajedrez, sino aburrido tres en raya. Una de esas partidas interminables entre partidos para ver quién se alinea primero y si se apunta el tonto. Como es sabido esta clase de movimientos pueden durar hasta el infinito, y ya nota uno a los periodistas inquietos buscando algo emocionante que decir al respecto, cómo retransmitir semejante sopor sin que el personal se ponga a bostezar o a quemar contenedores. Pero en fin... ánimo, muchachos, que ya queda poco. Las olimpiadas ya están a la vuelta de la esquina.
Da la impresión de que la escena política se ha estancado, volviendo a convertirse en la charca inmóvil y pestilente de toda la vida. Por lo pronto ni mareas ni nuevas corrientes han conseguido la ansiada depuración, la cristalina transparencia que se pretendía, y ahora hasta se oye a tertulianos lapidarios (y lapidables en algún caso) afirmar que las negociaciones deben ser necesariamente opacas. Sin luz ni taquígrafos; sólo con sapos y culebras superficiales, que es lo que más pega en una ciénaga. El resto que lo resuelva el rey, como en las comedias de Lope. Fuenteborreguna 2.0. O que intercedan Santiago Matamoros y las vírgenes comisarias, que son como los ángeles de Charlie sólo que más potentes. Ayer mismo el arzobispo le pedía al apóstol un gobierno, porque lo de pedírselo a los reyes ya no se lo creen ni ellos. "Ay Santiño, dame un buen consejo, pero de ministros...". Así estamos. Llegados a la célebre centralidad del tablero descubrimos que lo que se juega no es elegante ajedrez, sino aburrido tres en raya. Una de esas partidas interminables entre partidos para ver quién se alinea primero y si se apunta el tonto. Como es sabido esta clase de movimientos pueden durar hasta el infinito, y ya nota uno a los periodistas inquietos buscando algo emocionante que decir al respecto, cómo retransmitir semejante sopor sin que el personal se ponga a bostezar o a quemar contenedores. Pero en fin... ánimo, muchachos, que ya queda poco. Las olimpiadas ya están a la vuelta de la esquina.
[9 de julio, 2016]
El FMI ha tenido una nueva ocurrencia. Ahora, por lo visto, plantea quitar el 10% de los ahorros al personal para pagar la deuda. Como medida no es que sea muy original. Viene a ser el diezmo de toda la vida, lo que se dice un sableo generalizado. Todos estos sabios de la economía, al final, acaban recurriendo a los trucos más quinquis, a la sirla pura y dura de la cartera común. Hasta su propio argot utilizan: "A ver, sujeto estadístico, dame un diez por ciento de capital real para optimizar o te externalizo la sanidad, que no me conoces". "¿Perdón?". "¡Que equilibres el balance de pagos, terciario!¡Y desacelerando!¡Flexibilízate cagando hostias que tengo que refinanciar el crack!". Hay que ver, con lo formales que parecían... Pero claro, empiezas inflando el producto con ladrillo porque no te queda otra y cuando luego la gente se mete menudo mogollón. Uno ya está en la cárcel, y el otro se pasa el día en el juzgado, ahí mirando si puede sacar algo para derogarse. Unos casos de verdad lamentables. Cualquier día sacarán a la calle a todos los cabrones que suben la escalera o en el escalafón o lo que sea con un órgano de esos internacionales de fondo, y después se pondrán a pasar la gorra, tiempo al tiempo. "Un eurito para alimentar a los cabritos...", ya sin ninguna vergüenza. O a hacer malabares con las cuentas, lanzándolas ahí al cielo y pasándolas de mano en mano mientras intentan que no caiga el sistema ante la mirada atónita del público. Desde luego práctica no les falta, y sería un espectáculo digno de verse. Por lo menos nos reiríamos.
El FMI ha tenido una nueva ocurrencia. Ahora, por lo visto, plantea quitar el 10% de los ahorros al personal para pagar la deuda. Como medida no es que sea muy original. Viene a ser el diezmo de toda la vida, lo que se dice un sableo generalizado. Todos estos sabios de la economía, al final, acaban recurriendo a los trucos más quinquis, a la sirla pura y dura de la cartera común. Hasta su propio argot utilizan: "A ver, sujeto estadístico, dame un diez por ciento de capital real para optimizar o te externalizo la sanidad, que no me conoces". "¿Perdón?". "¡Que equilibres el balance de pagos, terciario!¡Y desacelerando!¡Flexibilízate cagando hostias que tengo que refinanciar el crack!". Hay que ver, con lo formales que parecían... Pero claro, empiezas inflando el producto con ladrillo porque no te queda otra y cuando luego la gente se mete menudo mogollón. Uno ya está en la cárcel, y el otro se pasa el día en el juzgado, ahí mirando si puede sacar algo para derogarse. Unos casos de verdad lamentables. Cualquier día sacarán a la calle a todos los cabrones que suben la escalera o en el escalafón o lo que sea con un órgano de esos internacionales de fondo, y después se pondrán a pasar la gorra, tiempo al tiempo. "Un eurito para alimentar a los cabritos...", ya sin ninguna vergüenza. O a hacer malabares con las cuentas, lanzándolas ahí al cielo y pasándolas de mano en mano mientras intentan que no caiga el sistema ante la mirada atónita del público. Desde luego práctica no les falta, y sería un espectáculo digno de verse. Por lo menos nos reiríamos.
[27 de junio, 2016]
El ya llamado "tortasso" ha pillado fuera de juego a politólogos y analistos de todo pelaje. Si la famosa Demoscopia ya sonaba a señora con mandil revolviendo las ollas y haciendo pucherazos, ahora quedará en el bestiario colectivo como una de esas ancianas inefables y desbocadas, la loca de los pinceles que tan pronto te repinta un eccehomo como te colorea un gráfico de expectativa de voto a garfilladas. Ya no sabe uno si las encuestas las cocinan en el microondas o con azafrán del chino visto lo visto, pero vamos, que no se va a tragar los sondeos electorales ni el militante andorrano de UPyD después de semejante hartura. Hay quienes no han digerido el asunto todavía, y más que de atracón hablan directamente de atraco, de manipulación interesada, de tongo supongo... Y sus razones tendrán, oye. Lo más alucinante es que sólo Eduardo Inda acertó con una precisión suiza; clavó el número de diputados del PP. Personalmente desconocía esa faceta suya de tener razón, aunque recuerdo haberle escuchado afirmar además que aquéllos eran "datos que se manejaban en Génova". Contrastados, como dicen en el gremio, y hasta puede que con trastadas, según algunos rumores. Pero bueno, si tienen la mejor mesa del restaurante y el mejor coche no veo por qué no van a tener también la mejor empresa para calcular la intención de voto. Desde ese punto de vista tiene su lógica. Al resto nos dejan las ofertas, la sociología del dos por uno a la que siempre le salen hilos o se le alargan de pronto las mangas, mientras que ellos se quedan con los resultados a medida, de sastre más que desastrosos. Para que luego digan que no hay clases... En algunas facultades de esas de demoscopia quizá no muchas, pero a la hora de la verdad te digo yo que sí. Los que tienen los medios siempre sacan tajada hasta de los errores.
El ya llamado "tortasso" ha pillado fuera de juego a politólogos y analistos de todo pelaje. Si la famosa Demoscopia ya sonaba a señora con mandil revolviendo las ollas y haciendo pucherazos, ahora quedará en el bestiario colectivo como una de esas ancianas inefables y desbocadas, la loca de los pinceles que tan pronto te repinta un eccehomo como te colorea un gráfico de expectativa de voto a garfilladas. Ya no sabe uno si las encuestas las cocinan en el microondas o con azafrán del chino visto lo visto, pero vamos, que no se va a tragar los sondeos electorales ni el militante andorrano de UPyD después de semejante hartura. Hay quienes no han digerido el asunto todavía, y más que de atracón hablan directamente de atraco, de manipulación interesada, de tongo supongo... Y sus razones tendrán, oye. Lo más alucinante es que sólo Eduardo Inda acertó con una precisión suiza; clavó el número de diputados del PP. Personalmente desconocía esa faceta suya de tener razón, aunque recuerdo haberle escuchado afirmar además que aquéllos eran "datos que se manejaban en Génova". Contrastados, como dicen en el gremio, y hasta puede que con trastadas, según algunos rumores. Pero bueno, si tienen la mejor mesa del restaurante y el mejor coche no veo por qué no van a tener también la mejor empresa para calcular la intención de voto. Desde ese punto de vista tiene su lógica. Al resto nos dejan las ofertas, la sociología del dos por uno a la que siempre le salen hilos o se le alargan de pronto las mangas, mientras que ellos se quedan con los resultados a medida, de sastre más que desastrosos. Para que luego digan que no hay clases... En algunas facultades de esas de demoscopia quizá no muchas, pero a la hora de la verdad te digo yo que sí. Los que tienen los medios siempre sacan tajada hasta de los errores.
jueves, 2 de junio de 2016
Jorge Fernández Díaz, ministro con ángel en lugar de duende, dice que hay que asumir "que el contrato indefinido forma parte de la historia". Así, con esa cristiana resignación, asumirlo, interiorizarlo, comérselo como una hostia bendita, sin morder y en un acto de perfecta comunión con las leyes de los mercados, que son como las de Newton pero con primas cayendo en lugar de manzanas. Los mismos que no vieron la burbuja gigante o insistían en que era un Nuevo Mundo Feliz vislumbran ahora el apocalipsis de los contratos indefinidos en sus bolas de cristal, con gobiernos de tres cabezas y sánchezdragones presentando los programas literarios. Pa mexar y no echar gota. Lo mismo pasó poco antes de que saliesen los móviles, cuando de pronto por toda Europa se extendió la costumbre de vender las compañías telefónicas públicas porque no quedaba otro remedio y así lo habían decidido los mercados. Éstos, según dicen, se autorregulan, pero a mí a veces me da más la sensación de que se autorregalan, porque siempre se quedan con lo mejor los jodíos, con lo más rentable y lucrativo y por el morro. Sin dar muchas más explicaciones en realidad: que hay que asumirlo, y punto. Andan por ahí los sacerdotes del asunto, los que interpretan la voluntad de las cifras, un poco como aquellos antiguos pirados de la pirámide que salían con la peineta egipcia a decir a la masa lo que el dios con cara de perro quería que se hiciera con las cosechas. Con voz grave y poseídos por un espíritu, por un ángel de la época, amenazando al pueblo con grandes desgracias y su ira si no cumplían puntualmente los deseos de las estrellas. Porque claro, sólo ellos tenían acceso al conocimiento sobrenatural, al secreto de la magia, a la ecuación arcana y sideral que estaba más allá de toda capacidad humana de comprensión. Los misterios del calendario... al que ahora llaman "agenda europea".
miércoles, 1 de junio de 2016
1.
En 1935 Saint-Exupéry viajó a la Unión Soviética como enviado especial del periódico París Soir. En esa época era el diario con mayor tirada de Francia, dos millones de ejemplares, y tanto la misión como la paga eran importantes (su llegada coincidía con la próxima firma del pacto franco-soviético de no agresión). Sin embargo, en principio, sus crónicas no llegaban. Se había quedado sin su marca de cigarrillos habitual, Craven, y aseguraba que sin ellos no podía escribir. En Moscú era prácticamente imposible conseguirlos, y pasaron diez días de silencio informativo hasta que pudo ganar unas cajetillas en una partida de cartas con otro corresponal. Entonces se puso a la labor. Así llegó a la redacción parisina uno de sus artículos más célebres, que por lo visto tardó en transcribirse porque la secretaria encargada de hacerlo se echó a llorar y no podía. Eran reflexiones sobre un crío polaco dormido en un vagón de tercera, justo el día en que llegaba a Moscú el ministro francés de Asuntos Exteriores, Pierre Laval. Un año y pico después le pagaron una pequeña fortuna por ir a la guerra española, 80.000 francos. El contrato incluía diez crónicas, y tras pasarse una temporada en las trincheras de Carabanchel volvió a París para redactarlas. Pero tampoco llegaban, se demoraban hasta el punto de que el director del diario pagó a un amigo suyo para que se lo llevase a cenar a ver si podía conseguir algo. Al final apareció un artículo, y ya iba a pasar a las rotativas cuando Saint-Exupéry se presentó allí para hacer algunas correcciones de última hora. Le entregaron el original y súbitamente lo despedazó, raaac, diciendo que no servía, que era malo. A la pregunta de si prefería escribir o volar contestó que ambas eran la misma cosa, que en realidad no existía tal distinción. Luego escribió quizá la obra más leída del siglo XX. Un libro delgado y con acuarelas, para niños.
jueves, 5 de mayo de 2016
5 de mayo, 2016.
Cuantas más cosas sabemos de Arias Cañete, menos nos gusta. Si su vida política fuese un yogur no sólo nos parecería caduca, con claros síntomas de podredumbre, sino que nos preguntaríamos con cara embobecida quién puede colocar en los mercados semejante material anunciándolo como si fuera la leche o alguno de sus derivados. Ni en el chino de Fu Manchú, vamos. Está claro que los consumos preferentes no favorecen al PP desde hace tiempo. Buena parte de los productos de su marca ya están claramente pasados, revenidos, no se los tragaría ni el hipopótamo de los pañales, aunque por extraño que resulte siguen empeñados en no rectificar su línea publicitaria (del contenido ideológico ya ni hablo) y en solventar el asunto sacando de cuando en cuando un par de yogurines para aparentar frescura, mientras de la trastienda sale un olor que mete miedo. Es evidente que una estrategia así sólo la llevan a cabo las malas compañías o un grupo de desesperados top-mantas, pero no menos que en esta empresa común a la que llamamos España la corrupción todavía se sigue considerando un orden natural inevitable, algo consustancial a cualquier artículo que se vaya a probar o aprobar. La higiene sencillamente ya no nos parece posible en la cosa pública, y hasta la sanidad se cuestionan unos cuantos, y de ahí que en las elecciones, más que algo de verdad apetecible, dé la impresión de que se nos fuerza a escoger entre la manzana con gusanos más inofensivos o el plátano con menos marrones. Nunca frutos ciertamente dignos, limpios y con garantías, con los que llenarse la boca sin temor. Sólo cucharadas de mala leche sin cuajar que seguir tragando legislatura tras legislatura mientras nos dicen que por ahí viene un tren de alta velocidad o la locomotora de Europa... Que tú también harías lo mismo que Arias.
Cuantas más cosas sabemos de Arias Cañete, menos nos gusta. Si su vida política fuese un yogur no sólo nos parecería caduca, con claros síntomas de podredumbre, sino que nos preguntaríamos con cara embobecida quién puede colocar en los mercados semejante material anunciándolo como si fuera la leche o alguno de sus derivados. Ni en el chino de Fu Manchú, vamos. Está claro que los consumos preferentes no favorecen al PP desde hace tiempo. Buena parte de los productos de su marca ya están claramente pasados, revenidos, no se los tragaría ni el hipopótamo de los pañales, aunque por extraño que resulte siguen empeñados en no rectificar su línea publicitaria (del contenido ideológico ya ni hablo) y en solventar el asunto sacando de cuando en cuando un par de yogurines para aparentar frescura, mientras de la trastienda sale un olor que mete miedo. Es evidente que una estrategia así sólo la llevan a cabo las malas compañías o un grupo de desesperados top-mantas, pero no menos que en esta empresa común a la que llamamos España la corrupción todavía se sigue considerando un orden natural inevitable, algo consustancial a cualquier artículo que se vaya a probar o aprobar. La higiene sencillamente ya no nos parece posible en la cosa pública, y hasta la sanidad se cuestionan unos cuantos, y de ahí que en las elecciones, más que algo de verdad apetecible, dé la impresión de que se nos fuerza a escoger entre la manzana con gusanos más inofensivos o el plátano con menos marrones. Nunca frutos ciertamente dignos, limpios y con garantías, con los que llenarse la boca sin temor. Sólo cucharadas de mala leche sin cuajar que seguir tragando legislatura tras legislatura mientras nos dicen que por ahí viene un tren de alta velocidad o la locomotora de Europa... Que tú también harías lo mismo que Arias.
martes, 26 de abril de 2016
26 de abril, 2016.
A día de hoy Hernández Mancha es una figura del todo irrelevante, un cero a la izquierda en la derecha. En su momento abandonó la vida pública, o más bien la vida pública le abandonó a él, aunque hay que reconocer que siempre es agradable volver a echarse unas risas con sus delirios, por los viejos tiempos. Políticamente yo siempre lo consideré, en el mejor de los casos, un compendio, una síntesis de los tipos más acusados (y cada día más, por cierto) del conservadurismo patrio. El estadista carpetovetónico, el portavoz matón, el de los comentarios simpático-machistas o toreros, el apandador embarullado... Todo cabe en este don Hernández de la Mancha, que de tanto leer papeles chungos se los acabó creyendo y hasta creando, y que ahora anda por ahí en una nueva salida para desfacer agravios y luchar contra suplantadores imaginarios y apariciones panameñas embrujadas. Da hasta la impresión de que lo han entrevistado para homenajear a Cervantes o no sé, como ejemplo de la peor manera de repartirse la caja. Cuando Franco unificó el carlismo y falange fue un buen movimiento, o una buena estrategia mejor dicho, para concentrar todo el poder en un solo líder; claro que eso no quiere decir que la ecuación tenga que funcionar siempre. Hernández Mancha es la prueba viviente de que a veces esta clase de frankensteins de fabricación nacional son de todo menos eficaces, auténticos engendros cicateros y con cicatrices a los que les falta un tornillo en lugar de sobrarles dos. En su época ya se dieron cuenta y lo sacaron de las cámaras, de todas, cagando leches, y precisamente ahora que se esfuerzan por construir una imagen con mozos y mozas lozanos, rapaces de verbo optimista y cara fotogénica, vuelven los demonios del pasado con su rostro más duro y su constante pérdida de papeles a manchar el expediente, nunca mejor dicho. Pobre Hernández... es evidente que nunca lo conseguirá, y yo de verdad lo lamento. Lo que nos íbamos a reír.
A día de hoy Hernández Mancha es una figura del todo irrelevante, un cero a la izquierda en la derecha. En su momento abandonó la vida pública, o más bien la vida pública le abandonó a él, aunque hay que reconocer que siempre es agradable volver a echarse unas risas con sus delirios, por los viejos tiempos. Políticamente yo siempre lo consideré, en el mejor de los casos, un compendio, una síntesis de los tipos más acusados (y cada día más, por cierto) del conservadurismo patrio. El estadista carpetovetónico, el portavoz matón, el de los comentarios simpático-machistas o toreros, el apandador embarullado... Todo cabe en este don Hernández de la Mancha, que de tanto leer papeles chungos se los acabó creyendo y hasta creando, y que ahora anda por ahí en una nueva salida para desfacer agravios y luchar contra suplantadores imaginarios y apariciones panameñas embrujadas. Da hasta la impresión de que lo han entrevistado para homenajear a Cervantes o no sé, como ejemplo de la peor manera de repartirse la caja. Cuando Franco unificó el carlismo y falange fue un buen movimiento, o una buena estrategia mejor dicho, para concentrar todo el poder en un solo líder; claro que eso no quiere decir que la ecuación tenga que funcionar siempre. Hernández Mancha es la prueba viviente de que a veces esta clase de frankensteins de fabricación nacional son de todo menos eficaces, auténticos engendros cicateros y con cicatrices a los que les falta un tornillo en lugar de sobrarles dos. En su época ya se dieron cuenta y lo sacaron de las cámaras, de todas, cagando leches, y precisamente ahora que se esfuerzan por construir una imagen con mozos y mozas lozanos, rapaces de verbo optimista y cara fotogénica, vuelven los demonios del pasado con su rostro más duro y su constante pérdida de papeles a manchar el expediente, nunca mejor dicho. Pobre Hernández... es evidente que nunca lo conseguirá, y yo de verdad lo lamento. Lo que nos íbamos a reír.
martes, 1 de marzo de 2016
Martes, 1 de marzo, 2016.
Hoy Pedro Sánchez se presenta en el Congreso para ser embestido. Hay quien duda que el pluripartidismo sea eficaz como herramienta de transformación, pero desde luego como comedia de enredo es de lo mejor que se ha visto. El galán, el propio Pedro, ha hecho propuestas a diestro y siniestro, propuestas serias de esas que uno hace con la rosa en la mano. Que si eres una fuerza reformista - menuda labia tiene -, que si contigo lo cambiaré todo... Lo que se llama hacer las Cortes, vamos, y hasta usando al gracioso estrambótico de portavoz para parecer él más interesante y menos interesado (un intérprete que por cierto borda el papel, aunque no se lo haya leído) y giros argumentales verdaderamente chistosos. Ocurre que, tras una serie de situaciones desternillantes, de encuentros y desencuentros y puertas que se abren y que se cierran perfectamente sincronizadas, las formaciones se han dado cuenta de su cuádruple juego y ahora van a tomarse su revancha con el coaligón sin escrúpulos, a darle lo suyo en una especie de toma y daca dialéctico que promete ser la delicia del fan. ¿Se arreglarán las cosas? ¿Asistiremos a una nueva persecución más iva y juegos de despiste? ¿Encontrará Pedro el verdadero amor progresista en un emotivo discurso? Película no recomendada para mayores de doce años.
Hoy Pedro Sánchez se presenta en el Congreso para ser embestido. Hay quien duda que el pluripartidismo sea eficaz como herramienta de transformación, pero desde luego como comedia de enredo es de lo mejor que se ha visto. El galán, el propio Pedro, ha hecho propuestas a diestro y siniestro, propuestas serias de esas que uno hace con la rosa en la mano. Que si eres una fuerza reformista - menuda labia tiene -, que si contigo lo cambiaré todo... Lo que se llama hacer las Cortes, vamos, y hasta usando al gracioso estrambótico de portavoz para parecer él más interesante y menos interesado (un intérprete que por cierto borda el papel, aunque no se lo haya leído) y giros argumentales verdaderamente chistosos. Ocurre que, tras una serie de situaciones desternillantes, de encuentros y desencuentros y puertas que se abren y que se cierran perfectamente sincronizadas, las formaciones se han dado cuenta de su cuádruple juego y ahora van a tomarse su revancha con el coaligón sin escrúpulos, a darle lo suyo en una especie de toma y daca dialéctico que promete ser la delicia del fan. ¿Se arreglarán las cosas? ¿Asistiremos a una nueva persecución más iva y juegos de despiste? ¿Encontrará Pedro el verdadero amor progresista en un emotivo discurso? Película no recomendada para mayores de doce años.
lunes, 29 de febrero de 2016
[26 de febrero, 2016]
No debe de ser fácil ser socialista. Un leve descuido, un abaratamiento del despido por despiste, y ya tienes a la víbora de Errejón contándoselo a todo el mundo por la tele. El pobre Antonio Hernando, que se había puesto las gafas morás y todo para verlo progresista, seguro que está consternado. Ahora más que un portavoz reformista parezco a Savater haciendo el notas, me cago en la hostia, pensará. Tendría que haberme puesto las de leer... Por unas horas no le dieron el gran papel histórico, sino el histriónico, y venga ahí a decir delante de las cámaras que doce días son lo mismo que veinte, y que quien sostenga lo contrario es un mentiroso. Menudo mogollón. Cierto que un documento de word ahí con los logos de los partidos tampoco es que tenga una validez galáctica, vamos. Es un poco como fechar y firmar un Superlópez para que se sepa que te pertenece. Claro que lo que no es plan es salir ahí a decirle a todo el país que los pájaros maman, eso sí, y con gafas de colores encima, porque igual piensan que te estás cachondeando de ellos, y hay gente muy susceptible con esas cosas. A mí me daría vergüenza, lo digo de verdad. Vuelvo luego y les monto un pollo a los que no me avisaron que flipan. "¿Pero qué os creéis que soy yo?¿Un arlequín trolero?". "Perdona, Antonio, fue un error...". "¡Perdona hostias! A la próxima salgo con antifaz, ¡con careta!...". Vaya curro el de socialista, sinceramente. Por muy bien que lo paguen no compensa.
No debe de ser fácil ser socialista. Un leve descuido, un abaratamiento del despido por despiste, y ya tienes a la víbora de Errejón contándoselo a todo el mundo por la tele. El pobre Antonio Hernando, que se había puesto las gafas morás y todo para verlo progresista, seguro que está consternado. Ahora más que un portavoz reformista parezco a Savater haciendo el notas, me cago en la hostia, pensará. Tendría que haberme puesto las de leer... Por unas horas no le dieron el gran papel histórico, sino el histriónico, y venga ahí a decir delante de las cámaras que doce días son lo mismo que veinte, y que quien sostenga lo contrario es un mentiroso. Menudo mogollón. Cierto que un documento de word ahí con los logos de los partidos tampoco es que tenga una validez galáctica, vamos. Es un poco como fechar y firmar un Superlópez para que se sepa que te pertenece. Claro que lo que no es plan es salir ahí a decirle a todo el país que los pájaros maman, eso sí, y con gafas de colores encima, porque igual piensan que te estás cachondeando de ellos, y hay gente muy susceptible con esas cosas. A mí me daría vergüenza, lo digo de verdad. Vuelvo luego y les monto un pollo a los que no me avisaron que flipan. "¿Pero qué os creéis que soy yo?¿Un arlequín trolero?". "Perdona, Antonio, fue un error...". "¡Perdona hostias! A la próxima salgo con antifaz, ¡con careta!...". Vaya curro el de socialista, sinceramente. Por muy bien que lo paguen no compensa.
viernes, 19 de febrero de 2016
Viernes, 19 de febrero.
Se ha oído a un diputado de la Asamblea de Madrid, Jesús Fermosel, soltarle a otro: "Dínoslo en la calle si tienes cojones". Así, en plural, a mis colegas y a mí. No sé si el rollo motero indómito de Cristina Cifuentes se está contagiando o qué, pero ya sólo faltan las chupas de cuero con cremalleras y el emblema del grupo en la espalda para que parezca una película, "Rebeldes con causas" o ni idea. En el Senado quizá tendría sentido una manifestación semejante. Por lo visto hay senadoras que se pasan más tiempo en la calle que allí, cortándose el pelo sin cortarse ni uno. Comisión "permanente" lo llaman. Con los peinados tan polémicos que se ven por las cámaras, no sería de extrañar que algún aficionado al estilismo como este Jesús Fermosel acabase enviando a los portavoces de la izquierda a algún centro de belleza, como el de Ciudadanos, que mira qué buenos arreglos se hacen. "Dínoslo en la peluquería si tienes cupones", algo así, con más glamour, ¿m'entiendes? Lo que en la prensa llaman un cambio cosmético, y no este tan cósmico de pasar del Su Señoría de rigor al te vamos a curtir, nano. Porque al final ya no va a saber uno si se llaman Cortes por las políticas de austeridad, por los rulos y los medios tintes o por el siete en el careto que te vamos a hacer como te pases de listo. Andamos todos un poco confusos.
Se ha oído a un diputado de la Asamblea de Madrid, Jesús Fermosel, soltarle a otro: "Dínoslo en la calle si tienes cojones". Así, en plural, a mis colegas y a mí. No sé si el rollo motero indómito de Cristina Cifuentes se está contagiando o qué, pero ya sólo faltan las chupas de cuero con cremalleras y el emblema del grupo en la espalda para que parezca una película, "Rebeldes con causas" o ni idea. En el Senado quizá tendría sentido una manifestación semejante. Por lo visto hay senadoras que se pasan más tiempo en la calle que allí, cortándose el pelo sin cortarse ni uno. Comisión "permanente" lo llaman. Con los peinados tan polémicos que se ven por las cámaras, no sería de extrañar que algún aficionado al estilismo como este Jesús Fermosel acabase enviando a los portavoces de la izquierda a algún centro de belleza, como el de Ciudadanos, que mira qué buenos arreglos se hacen. "Dínoslo en la peluquería si tienes cupones", algo así, con más glamour, ¿m'entiendes? Lo que en la prensa llaman un cambio cosmético, y no este tan cósmico de pasar del Su Señoría de rigor al te vamos a curtir, nano. Porque al final ya no va a saber uno si se llaman Cortes por las políticas de austeridad, por los rulos y los medios tintes o por el siete en el careto que te vamos a hacer como te pases de listo. Andamos todos un poco confusos.
jueves, 18 de febrero de 2016
Jueves, 18 de febrero.
Ayer leí en un foro a un menda que decía que habría que encarcelar a Dolors Miquel por blasfemia. Algunos cristianos, como de costumbre, se han ofendido - cosa muy legítima, cada cual se puede cabrear por lo que le dé la gana mientras no agreda - aunque resulta curioso que invoquen para ello el Padrenuestro, esa oración que dice que hay que perdonar las ofensas, o las deudas según otras versiones. Claro que una cosa es lo que uno le pide a dios los domingos y otra lo que se exige a sí mismo cada día, claro. Es normal, lo comprendo. Además seguro que hay una magnífica teoría teológica por ahí que explica por qué Jesús quería decir algo distinto de lo que dijo textualmente. "No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados". Con lo sabio y profundo que suena ésto es una lástima que estuviese pensando en otra cosa cuando se lo dictó a Lucas. "Querellaos, y seréis indemnizados; aforaos, y no seréis condenados; no pendoneéis, que eso es de pilinguis"... Algo así, supongo. Porque en fin, pese a no compartir creencias, uno se ha leído los Evangelios, y hasta los ha oído recitar en más de una ocasión, y si algo ha aprendido de los cristianos practicantes, de algunos al menos, es que ese libro nunca se refiere exactamente a lo que pone. Siempre hay un pero y hasta un porompompero a la palabra de dios. De hecho, que Él te libre de que sea un católico quien te juzgue, porque los hay con un mal rollo con la maza que mete miedo. A la mínima te hacen un auto o un locomotivo de fe de esos que te dejan tiritando. Lo del ojo por ojo - lente por lente, que decía Benedetti - se les queda corto; en lugar de burlarse del poema de Dolors Miquel, pagarle con su propia moneda si se sienten burlados, quieren que la acribillen a multas, que le pongan los grilletes y la enjaulen... Que se cumpla la voluntad del Señor, claro que sí, que si hay algo que detesta es a las progres catalanas, es que no puede ni verlas delante (o más bien debajo, bueno). Lleva una eternidad preguntándose para qué narices las habrá creado. Ahí rascándose el triángulo todo el día.
Ayer leí en un foro a un menda que decía que habría que encarcelar a Dolors Miquel por blasfemia. Algunos cristianos, como de costumbre, se han ofendido - cosa muy legítima, cada cual se puede cabrear por lo que le dé la gana mientras no agreda - aunque resulta curioso que invoquen para ello el Padrenuestro, esa oración que dice que hay que perdonar las ofensas, o las deudas según otras versiones. Claro que una cosa es lo que uno le pide a dios los domingos y otra lo que se exige a sí mismo cada día, claro. Es normal, lo comprendo. Además seguro que hay una magnífica teoría teológica por ahí que explica por qué Jesús quería decir algo distinto de lo que dijo textualmente. "No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad y seréis perdonados". Con lo sabio y profundo que suena ésto es una lástima que estuviese pensando en otra cosa cuando se lo dictó a Lucas. "Querellaos, y seréis indemnizados; aforaos, y no seréis condenados; no pendoneéis, que eso es de pilinguis"... Algo así, supongo. Porque en fin, pese a no compartir creencias, uno se ha leído los Evangelios, y hasta los ha oído recitar en más de una ocasión, y si algo ha aprendido de los cristianos practicantes, de algunos al menos, es que ese libro nunca se refiere exactamente a lo que pone. Siempre hay un pero y hasta un porompompero a la palabra de dios. De hecho, que Él te libre de que sea un católico quien te juzgue, porque los hay con un mal rollo con la maza que mete miedo. A la mínima te hacen un auto o un locomotivo de fe de esos que te dejan tiritando. Lo del ojo por ojo - lente por lente, que decía Benedetti - se les queda corto; en lugar de burlarse del poema de Dolors Miquel, pagarle con su propia moneda si se sienten burlados, quieren que la acribillen a multas, que le pongan los grilletes y la enjaulen... Que se cumpla la voluntad del Señor, claro que sí, que si hay algo que detesta es a las progres catalanas, es que no puede ni verlas delante (o más bien debajo, bueno). Lleva una eternidad preguntándose para qué narices las habrá creado. Ahí rascándose el triángulo todo el día.
miércoles, 17 de febrero de 2016
Miércoles, 17 de febrero.
Parece que a los antidisturbios de la policía municipal de Madrid los van a reasignar a otros servicios. Si siguen en la línea actual puede que hasta les cambien el nombre y todo y empiecen a llamarlos prodisturbios o algo así. Uno, en su ingenuidad, esperaba un comportamiento más ejemplar en las protestas de quienes luego van a los colegios a decirles a los niños que esas cosas no se hacen, y más aún si no has perdido tu trabajo como tantos otros porque un cabrón se ha largado con la pasta a algún lugar exótico, como en su día me sucedió a mí por ejemplo, sino que simplemente te trasladan a un nuevo destino en la misma ciudad, una suerte que muchos quisieran tener en estos tiempos que corren. La próxima vez que cualquier otro colectivo de (esta vez sí) despedidos decida ir a zarandear el coche del concejal o empresario de turno, a acorralarlos y ponerlos pingando a voces, no sé qué excusa pondrán para detenerlos. "Oiga, ¿pero ud. no era el que salía el otro día llamando "rojo de mierda" a un edil y fostiano a los periodistas?". "Ehhh... bueno, sí, pero que sepa que eso es ilegal y que por lo tanto le voy a arrestar de acuerdo con el artículo blablablá... y tome, un cachiporrazo de titiritero que le propino de propina...". Este es un país de contradicciones, sin duda. Los que se llenan la boca hablando de transparencia y moralidad en la tela, digo en la tele, son los que luego ligan apropiándose indebidamente hasta del cambio; y quienes velan por la moderación en los conflictos laborales y políticos los que después se la pasan por el forro y montan la de dios cuando les asignan un puesto supuestamente menos peligroso, en el que ya no tendrán que enfrentarse a masas enloquecidas de preferentistas filoetarras y molestos desahuciados. Ya sólo falta que los médicos nos reciban en la consulta fumando y tomándose un cacharro, o que los docentes les enseñen a los chavales que la única solución es la violencia en clase de ética, si es que todavía existe tal cosa. Por ese camino me temo que vamos.
Parece que a los antidisturbios de la policía municipal de Madrid los van a reasignar a otros servicios. Si siguen en la línea actual puede que hasta les cambien el nombre y todo y empiecen a llamarlos prodisturbios o algo así. Uno, en su ingenuidad, esperaba un comportamiento más ejemplar en las protestas de quienes luego van a los colegios a decirles a los niños que esas cosas no se hacen, y más aún si no has perdido tu trabajo como tantos otros porque un cabrón se ha largado con la pasta a algún lugar exótico, como en su día me sucedió a mí por ejemplo, sino que simplemente te trasladan a un nuevo destino en la misma ciudad, una suerte que muchos quisieran tener en estos tiempos que corren. La próxima vez que cualquier otro colectivo de (esta vez sí) despedidos decida ir a zarandear el coche del concejal o empresario de turno, a acorralarlos y ponerlos pingando a voces, no sé qué excusa pondrán para detenerlos. "Oiga, ¿pero ud. no era el que salía el otro día llamando "rojo de mierda" a un edil y fostiano a los periodistas?". "Ehhh... bueno, sí, pero que sepa que eso es ilegal y que por lo tanto le voy a arrestar de acuerdo con el artículo blablablá... y tome, un cachiporrazo de titiritero que le propino de propina...". Este es un país de contradicciones, sin duda. Los que se llenan la boca hablando de transparencia y moralidad en la tela, digo en la tele, son los que luego ligan apropiándose indebidamente hasta del cambio; y quienes velan por la moderación en los conflictos laborales y políticos los que después se la pasan por el forro y montan la de dios cuando les asignan un puesto supuestamente menos peligroso, en el que ya no tendrán que enfrentarse a masas enloquecidas de preferentistas filoetarras y molestos desahuciados. Ya sólo falta que los médicos nos reciban en la consulta fumando y tomándose un cacharro, o que los docentes les enseñen a los chavales que la única solución es la violencia en clase de ética, si es que todavía existe tal cosa. Por ese camino me temo que vamos.
miércoles, 10 de febrero de 2016
Miércoles, 10 de febrero.
Dice Albert Rivera que hay que despolitizar la cultura, como si fuera tan fácil. Para empezar, yo nunca he creído del todo en eso que llaman "la neutralidad", me suena un poco a cuento o cuenta suiza, y eso por no hablar de que la cacareada tradición cultural de occidente, sea lo que sea, está plagada de obras y referencias sobre el tema. Considerar, por ejemplo, que "La República" de Platón contiene como diría el de Ciudadanos ideas de la caverna y proyectos de estado aventureros podría ser aproximadamente cierto. Sin embargo, ponerse a neutralizar conceptos y alusiones políticas de ahí en adelante tengo para mí que se acabaría volviendo bastante engorroso. Con los recortes de personal en la red de bibliotecas tendrían que hacer turnos rotativos para rotular, y aún así saldríamos antes de la crisis que de la sección de crítica literaria. Sería mucho más práctico despolitizar a Albert Rivera. Supongo que cuando resulta tan sencillo olvidarse hasta de los títulos de tu filósofo favorito no es difícil plantearse cosas así. Acabar con la política en la cultura, o con la cultura en la política incluso. Sin complejos. Otro del gremio de los despolitizados, Óscar Bermán, pide el cierre temporal de todas las facultades de Ciencias Políticas, una solución así expeditiva o despeditiva más bien. También las de Sociología, para desocializar la cultura me imagino. Según él son "fábricas de marxistas", sitios donde se alinea a la gente en lugar de alienarla. Toda una desmesura lo de las fábricas de marxistas, vamos, una contradicción que hasta los niños de primaria saben que no puede ser. Pregúntales y cualquiera de ellos te dirá que las fábricas siempre son de jefes y que no se debe hacer de otro modo. Que dejarían de funcionar, porque el jefe es el cerebro que ejecuta. El que tiene la cultura.
Dice Albert Rivera que hay que despolitizar la cultura, como si fuera tan fácil. Para empezar, yo nunca he creído del todo en eso que llaman "la neutralidad", me suena un poco a cuento o cuenta suiza, y eso por no hablar de que la cacareada tradición cultural de occidente, sea lo que sea, está plagada de obras y referencias sobre el tema. Considerar, por ejemplo, que "La República" de Platón contiene como diría el de Ciudadanos ideas de la caverna y proyectos de estado aventureros podría ser aproximadamente cierto. Sin embargo, ponerse a neutralizar conceptos y alusiones políticas de ahí en adelante tengo para mí que se acabaría volviendo bastante engorroso. Con los recortes de personal en la red de bibliotecas tendrían que hacer turnos rotativos para rotular, y aún así saldríamos antes de la crisis que de la sección de crítica literaria. Sería mucho más práctico despolitizar a Albert Rivera. Supongo que cuando resulta tan sencillo olvidarse hasta de los títulos de tu filósofo favorito no es difícil plantearse cosas así. Acabar con la política en la cultura, o con la cultura en la política incluso. Sin complejos. Otro del gremio de los despolitizados, Óscar Bermán, pide el cierre temporal de todas las facultades de Ciencias Políticas, una solución así expeditiva o despeditiva más bien. También las de Sociología, para desocializar la cultura me imagino. Según él son "fábricas de marxistas", sitios donde se alinea a la gente en lugar de alienarla. Toda una desmesura lo de las fábricas de marxistas, vamos, una contradicción que hasta los niños de primaria saben que no puede ser. Pregúntales y cualquiera de ellos te dirá que las fábricas siempre son de jefes y que no se debe hacer de otro modo. Que dejarían de funcionar, porque el jefe es el cerebro que ejecuta. El que tiene la cultura.
lunes, 8 de febrero de 2016
Lunes, 8 de febrero.
Todo esto de los titiriteros me recuerda un poco a esa escena de "La vida de Brian" en la que van a lapidar a un vejete por haber dicho "Jehová". Una de las mejores de la película. Al final acaban apedreando al tipo que leía la sentencia, por haber dicho también "Jehová" mientras lo hacía, ya que claro, independientemente del contexto el pecado, el delito, era pronunciar su nombre sin permiso, sin seguir el ritual debido o ante un foro inadecuado. Aquí en la España actual también existen palabras tabú por lo visto, palabras que no se deben mostrar ni siquiera en una ficción y como vehículo para aludir a otras cuestiones (como son, en este caso, los montajes para condenar a alguien por el mero hecho de usarlas, llevados a cabo en una especie de trama policíaca de guiñol). Personalmente siempre me han dado más miedo este tipo de reacciones que las palabras en sí. La furia desatada cuando alguien dice algo prohibido, sin importar si se hace con la abierta intención de blasfemar o sólo de tratar de cuestionar ciertos límites y realidades, que es por otro lado una de las funciones más clásicas del arte. La llamada "corrección política" siempre me ha dado bastante repelús, venga de donde venga, porque creo que es el camino más directo al fanatismo, la confrontación y el castigo ciego, sin reflexión previa. Algo ya conocido de otras épocas, y que jamás dio ningún resultado positivo. Sólo, quizá, cuando los benditos cómicos lo utilizan para burlarse y consiguen por fin que podamos reírnos nuestra estupidez y en cierto modo redimirnos así de ella. Porque si hay algo que he aprendido es que Jehová no va a hacerlo, eso seguro.
Todo esto de los titiriteros me recuerda un poco a esa escena de "La vida de Brian" en la que van a lapidar a un vejete por haber dicho "Jehová". Una de las mejores de la película. Al final acaban apedreando al tipo que leía la sentencia, por haber dicho también "Jehová" mientras lo hacía, ya que claro, independientemente del contexto el pecado, el delito, era pronunciar su nombre sin permiso, sin seguir el ritual debido o ante un foro inadecuado. Aquí en la España actual también existen palabras tabú por lo visto, palabras que no se deben mostrar ni siquiera en una ficción y como vehículo para aludir a otras cuestiones (como son, en este caso, los montajes para condenar a alguien por el mero hecho de usarlas, llevados a cabo en una especie de trama policíaca de guiñol). Personalmente siempre me han dado más miedo este tipo de reacciones que las palabras en sí. La furia desatada cuando alguien dice algo prohibido, sin importar si se hace con la abierta intención de blasfemar o sólo de tratar de cuestionar ciertos límites y realidades, que es por otro lado una de las funciones más clásicas del arte. La llamada "corrección política" siempre me ha dado bastante repelús, venga de donde venga, porque creo que es el camino más directo al fanatismo, la confrontación y el castigo ciego, sin reflexión previa. Algo ya conocido de otras épocas, y que jamás dio ningún resultado positivo. Sólo, quizá, cuando los benditos cómicos lo utilizan para burlarse y consiguen por fin que podamos reírnos nuestra estupidez y en cierto modo redimirnos así de ella. Porque si hay algo que he aprendido es que Jehová no va a hacerlo, eso seguro.
sábado, 6 de febrero de 2016
[5 de febrero, 2016]
Periodista de El Mundo sobre la expresión "asaltar los cielos". Carta privada de Marx durante la Comuna de París, blablablá, la izquierda es inculta, tal y cual, y luego reproduce el fragmento del texto en español y suelta que, a juzgar por él, Marx tenía una pésima sintaxis. A ver, tío, Marx no escribía en español... Díselo al traductor si acaso. Es alucinante.
Periodista de El Mundo sobre la expresión "asaltar los cielos". Carta privada de Marx durante la Comuna de París, blablablá, la izquierda es inculta, tal y cual, y luego reproduce el fragmento del texto en español y suelta que, a juzgar por él, Marx tenía una pésima sintaxis. A ver, tío, Marx no escribía en español... Díselo al traductor si acaso. Es alucinante.
Sábado, 6 de febrero.
El tono de Pedro Sánchez ahora es conciliador, así como franciscano. No sé si es que ha recibido en secreto algún tipo de orden mendicante o qué, pero claramente ya no es ese que pegaba alaridos en campaña. Gasta un hablar edulcorado, sedoso y hasta sedante, y suelta en cada aparición una especie de discurso con sordina en el que afirma que va a escuchar a toda la galaxia. Por ahí se rumorea que es que le está saliendo el carisma, como una erupción. Que después de haber superado las acometidas del aparato, las puñaladas de todos los casios y brutos del PSOE, que menuda manada, su imagen ha salido reforzada y ahora se le percibe de otro modo. Ocurre un poco como con esos colegas que ves después de un tiempo y te cuentan que se han encontrado consigo mismos o con Jesús. "¿Jesús?¿Aquel de pendiente que...?". "No, tío: ¡Jesús...!". Aunque él, por lo que parece, está teniendo encuentros con todo dios; no sólo con aquella limpiadora misteriosa, Valeria creo que se llamaba, que aparecía por doquier para soltarle las verdades sin que su servicio se seguridad sospechase nada raro, sino con todos y cada uno de los partidos (con excepción de Bildu, claro está). Le ha salido de sopetón un talante a lo Zapatero, con alianzas civilizadas en lugar de las de civilizaciones; algo mucho menos excéntrico y más centrado, aunque igualmente chocante. Yo no sé si es bueno o malo, pero desde luego muy normal no parece mutar así de un día para otro sin seguir una secuencia lógica ni un razonamiento claro. Debería hacérselo mirar... Por un profesional quiero decir, no en la tele.
El tono de Pedro Sánchez ahora es conciliador, así como franciscano. No sé si es que ha recibido en secreto algún tipo de orden mendicante o qué, pero claramente ya no es ese que pegaba alaridos en campaña. Gasta un hablar edulcorado, sedoso y hasta sedante, y suelta en cada aparición una especie de discurso con sordina en el que afirma que va a escuchar a toda la galaxia. Por ahí se rumorea que es que le está saliendo el carisma, como una erupción. Que después de haber superado las acometidas del aparato, las puñaladas de todos los casios y brutos del PSOE, que menuda manada, su imagen ha salido reforzada y ahora se le percibe de otro modo. Ocurre un poco como con esos colegas que ves después de un tiempo y te cuentan que se han encontrado consigo mismos o con Jesús. "¿Jesús?¿Aquel de pendiente que...?". "No, tío: ¡Jesús...!". Aunque él, por lo que parece, está teniendo encuentros con todo dios; no sólo con aquella limpiadora misteriosa, Valeria creo que se llamaba, que aparecía por doquier para soltarle las verdades sin que su servicio se seguridad sospechase nada raro, sino con todos y cada uno de los partidos (con excepción de Bildu, claro está). Le ha salido de sopetón un talante a lo Zapatero, con alianzas civilizadas en lugar de las de civilizaciones; algo mucho menos excéntrico y más centrado, aunque igualmente chocante. Yo no sé si es bueno o malo, pero desde luego muy normal no parece mutar así de un día para otro sin seguir una secuencia lógica ni un razonamiento claro. Debería hacérselo mirar... Por un profesional quiero decir, no en la tele.
viernes, 5 de febrero de 2016
Viernes, 5 de febrero.
Hace escasos días Ana Pastor, la ministra, tuvo uno de esos lapsus freudianos y afirmó que la política era incompatible con la honradez. Recientemente se había debatido bastante sobre los políticos y sus incompatibilidades, a propósito de los sueldos eólicos de Trillo y Pujalte, y la declaración de la señora Pastor me pareció de una rotundidad conmovedora, a diferencia de muchas otras de esas que llaman "de bienes y actividades" donde de pronto se encuentran compañías misteriosas y empresas con nombre de robó. Sin embargo no tardó en retractarse y decir que todo había sido un error. Se ve que el tema de las incompatibilidades es resbaladizo, propicio a la confusión; un asunto donde parece que cada poco salen espontáneamente cosas que matizar o añadir, despistes insospechados. Uno lee la ley y da la impresión de que los límites están bastante claros. Pero luego resulta que no, que hay reglamentos y arreglamientos que permiten toda clase de funciones paralelas. Según me pareció entender, en el caso de los parlamentarios, está supeditado a las resoluciones de la mesa, así lo explican. Vamos, que es una incompatibilidad un poco del IKEA, que la puedes montar en tu oficina con todas las garantías y si las piezas no encajan sólo tienes que comunicarlo y ya te lo resuelven o resolucionan. Hubo cierto lío con la tuerka de Pablo Iglesias, que al parecer no entraba del todo porque la habían diseñado en Venezuela y venía con cuñas iranís y la de dios, y las medidas habituales sólo admiten el conglomerado panameño. Aunque bueno, al final se hicieron unos ajustes y se pudo arreglar, que ahí en las cortes serán imprecisos, por no decir vagos, con las incompatibilidades, pero chapuzas y tablas tienen como para exportar. Menudos son.
Hace escasos días Ana Pastor, la ministra, tuvo uno de esos lapsus freudianos y afirmó que la política era incompatible con la honradez. Recientemente se había debatido bastante sobre los políticos y sus incompatibilidades, a propósito de los sueldos eólicos de Trillo y Pujalte, y la declaración de la señora Pastor me pareció de una rotundidad conmovedora, a diferencia de muchas otras de esas que llaman "de bienes y actividades" donde de pronto se encuentran compañías misteriosas y empresas con nombre de robó. Sin embargo no tardó en retractarse y decir que todo había sido un error. Se ve que el tema de las incompatibilidades es resbaladizo, propicio a la confusión; un asunto donde parece que cada poco salen espontáneamente cosas que matizar o añadir, despistes insospechados. Uno lee la ley y da la impresión de que los límites están bastante claros. Pero luego resulta que no, que hay reglamentos y arreglamientos que permiten toda clase de funciones paralelas. Según me pareció entender, en el caso de los parlamentarios, está supeditado a las resoluciones de la mesa, así lo explican. Vamos, que es una incompatibilidad un poco del IKEA, que la puedes montar en tu oficina con todas las garantías y si las piezas no encajan sólo tienes que comunicarlo y ya te lo resuelven o resolucionan. Hubo cierto lío con la tuerka de Pablo Iglesias, que al parecer no entraba del todo porque la habían diseñado en Venezuela y venía con cuñas iranís y la de dios, y las medidas habituales sólo admiten el conglomerado panameño. Aunque bueno, al final se hicieron unos ajustes y se pudo arreglar, que ahí en las cortes serán imprecisos, por no decir vagos, con las incompatibilidades, pero chapuzas y tablas tienen como para exportar. Menudos son.
[2 de diciembre, 2015]
Cuando hablo de corrupción política no hablo sólo de los proverbiales sobres y las boas constructor. También de una corrupción en sus esencias, en su forma de hacer y entender esa política. No sé si ésto se puede calificar técnicamente como corrupción, pero desde luego huele como si lo fuese, como la Dinamarca de Hamlet con sus fantasmas y sus puñaladas y todo el lote. Ni a lucha de clases llega, porque para que exista semejante cosa hay que tener alguna clase al menos, y no es el caso. Supongo que Marx habría llamado a los participantes en el tinglado "hamburguesía" o algo por el estilo, porque es lo que parecen todos. Pablo Casado, esa especie de Capitán América de los pepinos (juventudes del PP aplicando la terminología hamburguesa), afirmaba ayer que Rajoy ha ganado el debate sin asistir a él, y lo peor es que igual hasta tiene razón. Metroscopia, que tiene nombre de señora con mandil cocinando pucherazos, dice que no, aunque hasta Sandro Rey acierta más que ella, y tengo para mí que no asistir a semejantes chancletadas es ya un triunfo en sí mismo, se mire desde una óptica estadística o con las gafas radiónicas. Y es que la cosa ya se parece peligrosamente a los tronados de Mujeres, hombres y viceversa, ahí fardando de músculo ideológico y marcando bien el paquete de medidas extraordinarias. Hombres y vicepresidenta podría llamarse el invento. con todos compitiendo y computando como campeones, intentando hacerle los simpáticos y hasta los sensibles para que veamos que son unos candidatos (¿canidatos?) magníficos. "¿Qué harías con España en la primera cita?". "Bueno... la llevaría a un sitio chulo... al G7, ¿sabes?, que es un sitio muy exclusivo donde nadie está parado y todos van dándolo todo, y luego no sé... daríamos una vuelta completa y después la pondría en las medias europeas, con transparencias y eso, ¿sabes lo que te digo, bonita?". Dudo que la cosa vaya a dar para mucho más, que surja algún tipo de discurso novedoso o sencillamente natural, sin imposturas baratas ni posturas de bareto. Algo que, equivocado o no, podamos al menos considerar fresco, no caducado, no al borde mismo de la corrupción. Aunque con estos mercados que tenemos ya se sabe. Es lo que compran y venden, lo que pretenden que nos traguemos. A partir de aquí que se impongan la podredumbre y los marrones es una simple cuestión de tiempo, y no mucho en general.
Cuando hablo de corrupción política no hablo sólo de los proverbiales sobres y las boas constructor. También de una corrupción en sus esencias, en su forma de hacer y entender esa política. No sé si ésto se puede calificar técnicamente como corrupción, pero desde luego huele como si lo fuese, como la Dinamarca de Hamlet con sus fantasmas y sus puñaladas y todo el lote. Ni a lucha de clases llega, porque para que exista semejante cosa hay que tener alguna clase al menos, y no es el caso. Supongo que Marx habría llamado a los participantes en el tinglado "hamburguesía" o algo por el estilo, porque es lo que parecen todos. Pablo Casado, esa especie de Capitán América de los pepinos (juventudes del PP aplicando la terminología hamburguesa), afirmaba ayer que Rajoy ha ganado el debate sin asistir a él, y lo peor es que igual hasta tiene razón. Metroscopia, que tiene nombre de señora con mandil cocinando pucherazos, dice que no, aunque hasta Sandro Rey acierta más que ella, y tengo para mí que no asistir a semejantes chancletadas es ya un triunfo en sí mismo, se mire desde una óptica estadística o con las gafas radiónicas. Y es que la cosa ya se parece peligrosamente a los tronados de Mujeres, hombres y viceversa, ahí fardando de músculo ideológico y marcando bien el paquete de medidas extraordinarias. Hombres y vicepresidenta podría llamarse el invento. con todos compitiendo y computando como campeones, intentando hacerle los simpáticos y hasta los sensibles para que veamos que son unos candidatos (¿canidatos?) magníficos. "¿Qué harías con España en la primera cita?". "Bueno... la llevaría a un sitio chulo... al G7, ¿sabes?, que es un sitio muy exclusivo donde nadie está parado y todos van dándolo todo, y luego no sé... daríamos una vuelta completa y después la pondría en las medias europeas, con transparencias y eso, ¿sabes lo que te digo, bonita?". Dudo que la cosa vaya a dar para mucho más, que surja algún tipo de discurso novedoso o sencillamente natural, sin imposturas baratas ni posturas de bareto. Algo que, equivocado o no, podamos al menos considerar fresco, no caducado, no al borde mismo de la corrupción. Aunque con estos mercados que tenemos ya se sabe. Es lo que compran y venden, lo que pretenden que nos traguemos. A partir de aquí que se impongan la podredumbre y los marrones es una simple cuestión de tiempo, y no mucho en general.
[11 de noviembre, 2015]
Una noticia, se supone, es la divulgación de algo antes desconocido. La comunicación de una novedad. Hace tres días por ejemplo no éramos conscientes de estar pagando las facturas de la luz de Esperanza Aguirre, y ahora incluso sabemos que tiene una garita en casa - aunque a juzgar por el importe de las facturas debe de ser más bien un garito de esos con bolón giratorio y focos láser. A veces, eso sí, las noticias amplían o matizan otras previas. No son del todo recientes. Cuando leemos que algún alevín Pujol ha hecho algo alevoso en Panamá ya no nos sorprende en absoluto; sólo cambia la cifra de millones y el nombre de la empresa pantalla, pero poco más en la percepción y el conocimiento de los chanchullos del clan, del cataclán o como se diga. Lo llamativo es cuando el titular hace referencia a alguna obviedad recurrente. Cuando se repite un día tras otro lo mismo, como un mantra, hasta el punto de que ya nos lo sabemos de memoria. Que Rajoy abogue por la unidad de España... ¿es una noticia? En serio, ¿hay alguien que no lo sepa todavía o que no lo haya oído nunca? Si hiciésemos uno de esos tests de "sí", "no", "a veces", el 100% de los españoles sabría qué casilla marcar en relación a Rajoy y la unidad de España, y si alguien por casualidad pusiese una cruz en la de "no sabe, no contesta", no sería por ignorancia, sino por no querer contestar de puro hastío, de aburrecimiento o como se diga. Y lo mismo es aplicable a Mas y la independencia. La noticia de verdad se produce cuando hay algo que cambia, que es distinto o insospechado. Si no, no se está informando, se está incidiendo, machacando, dando la chapa. Implantando un discurso, o como prefieren decir los periodistas, "creando opinión" - que ya hay que tener morro para reconocerlo encima -. O, en la mayoría de los casos, apuntalando la que ya existe, no vaya a ser que cambie. Que la gente se ponga un día a pensar por su cuenta y se líe.
Una noticia, se supone, es la divulgación de algo antes desconocido. La comunicación de una novedad. Hace tres días por ejemplo no éramos conscientes de estar pagando las facturas de la luz de Esperanza Aguirre, y ahora incluso sabemos que tiene una garita en casa - aunque a juzgar por el importe de las facturas debe de ser más bien un garito de esos con bolón giratorio y focos láser. A veces, eso sí, las noticias amplían o matizan otras previas. No son del todo recientes. Cuando leemos que algún alevín Pujol ha hecho algo alevoso en Panamá ya no nos sorprende en absoluto; sólo cambia la cifra de millones y el nombre de la empresa pantalla, pero poco más en la percepción y el conocimiento de los chanchullos del clan, del cataclán o como se diga. Lo llamativo es cuando el titular hace referencia a alguna obviedad recurrente. Cuando se repite un día tras otro lo mismo, como un mantra, hasta el punto de que ya nos lo sabemos de memoria. Que Rajoy abogue por la unidad de España... ¿es una noticia? En serio, ¿hay alguien que no lo sepa todavía o que no lo haya oído nunca? Si hiciésemos uno de esos tests de "sí", "no", "a veces", el 100% de los españoles sabría qué casilla marcar en relación a Rajoy y la unidad de España, y si alguien por casualidad pusiese una cruz en la de "no sabe, no contesta", no sería por ignorancia, sino por no querer contestar de puro hastío, de aburrecimiento o como se diga. Y lo mismo es aplicable a Mas y la independencia. La noticia de verdad se produce cuando hay algo que cambia, que es distinto o insospechado. Si no, no se está informando, se está incidiendo, machacando, dando la chapa. Implantando un discurso, o como prefieren decir los periodistas, "creando opinión" - que ya hay que tener morro para reconocerlo encima -. O, en la mayoría de los casos, apuntalando la que ya existe, no vaya a ser que cambie. Que la gente se ponga un día a pensar por su cuenta y se líe.
[17 de noviembre, 2015]
Ya he leído toda clase de teorías sobre los culpables. Incluso "los extremistas del bable" y la Alianza Rebelde de Star Wars salía en la lista. EEUU, Isis, AlQaeda de Siria, Rusia, Arabia Saudí, el tratado de Sykes-Picot... Un conglomerado curiosito de siglas y siglos, y faltan todavía multitud de sujetos físicos y jurídicos que añadir a la troupe. Hasta el último mono tiene sus razones, claro que sí. Y las defienden a sangre y fuego, no faltaba más. Sus creencias, sus sistemas, sus tradiciones, sus himnos, su identidad, su libertad y su patria... A hostia limpia o sucia, da igual. Todos tienen su particular convicción a flor de piel y van a hacer una nueva matanza para demostrarlo y que todo dios se entere, si es que no lo han hecho ya mientras tecleo. Desde el primero al último. Cada nueva masacre engendrará otras dos o tres, como siempre ha pasado, y así vamos a seguir le pese a quien le pese y le pase a quien le pase. Si alguien cree que vamos a ser capaces de extraer alguna clase de solución viable de todo esto es que alucina en colores. Paredones chorreantes y bombardeos es lo que vamos a sacar. Nuevos degüellos televisados, igual con publicidad y todo. Porque como digo hasta el último mono tiene razón, claro. Tenemos una razón todos que no podemos con ella de lo lozana y pujante que está. Hasta la exportamos, que nos sobra, de acá para allá y de Alá para acá. Cuarto y mitad de razón para todos los niños del mundo, venga. Si fuésemos tontos del culo no sé qué haríamos, la verdad, qué mandaríamos a todos esos países que necesitan nuestra razón o dejaríamos para la reflexión y el análisis en el nuestro. Podría ir desgastándose lentamente la razón, qué horror, o incluso llegar a terminarse en algún momento... No quiero ni pensarlo.
Ya he leído toda clase de teorías sobre los culpables. Incluso "los extremistas del bable" y la Alianza Rebelde de Star Wars salía en la lista. EEUU, Isis, AlQaeda de Siria, Rusia, Arabia Saudí, el tratado de Sykes-Picot... Un conglomerado curiosito de siglas y siglos, y faltan todavía multitud de sujetos físicos y jurídicos que añadir a la troupe. Hasta el último mono tiene sus razones, claro que sí. Y las defienden a sangre y fuego, no faltaba más. Sus creencias, sus sistemas, sus tradiciones, sus himnos, su identidad, su libertad y su patria... A hostia limpia o sucia, da igual. Todos tienen su particular convicción a flor de piel y van a hacer una nueva matanza para demostrarlo y que todo dios se entere, si es que no lo han hecho ya mientras tecleo. Desde el primero al último. Cada nueva masacre engendrará otras dos o tres, como siempre ha pasado, y así vamos a seguir le pese a quien le pese y le pase a quien le pase. Si alguien cree que vamos a ser capaces de extraer alguna clase de solución viable de todo esto es que alucina en colores. Paredones chorreantes y bombardeos es lo que vamos a sacar. Nuevos degüellos televisados, igual con publicidad y todo. Porque como digo hasta el último mono tiene razón, claro. Tenemos una razón todos que no podemos con ella de lo lozana y pujante que está. Hasta la exportamos, que nos sobra, de acá para allá y de Alá para acá. Cuarto y mitad de razón para todos los niños del mundo, venga. Si fuésemos tontos del culo no sé qué haríamos, la verdad, qué mandaríamos a todos esos países que necesitan nuestra razón o dejaríamos para la reflexión y el análisis en el nuestro. Podría ir desgastándose lentamente la razón, qué horror, o incluso llegar a terminarse en algún momento... No quiero ni pensarlo.
[23 de noviembre, 2015]
Este año han unido por fin las campañas electoral y navideña. En la tele puedes ver cómo te bombardean con colonias salvajes del Caribe mientras bombardean las colonias salvajes de Oriente, todo en el mismo canal y al mismo tiempo. Turras y turrones, cuentos y descuentos, trenes eléctricos que te venden como a un niño y que comprar para los nenes. Decía Céline que no hace falta leer los periódicos para saber lo que pasa, que basta con mirar la publicidad y las esquelas. Tenía razón.
Este año han unido por fin las campañas electoral y navideña. En la tele puedes ver cómo te bombardean con colonias salvajes del Caribe mientras bombardean las colonias salvajes de Oriente, todo en el mismo canal y al mismo tiempo. Turras y turrones, cuentos y descuentos, trenes eléctricos que te venden como a un niño y que comprar para los nenes. Decía Céline que no hace falta leer los periódicos para saber lo que pasa, que basta con mirar la publicidad y las esquelas. Tenía razón.
[25 de noviembre, 2015]
Siempre hay que dejar un margen de error en las opiniones y hasta en las certezas, y en las mías uno bien grande, aunque si me preguntan estoy convencido de que tras las elecciones España tendrá que asumir su papel internacional, es decir, el de pagafantas. Sufragar algunas fragatas, blindados, helicópteros y sobre todo carne de cañón para someter al infame califato en esta última entrega (supongo, con un margen imperial esta vez) de Iraq Wars. No me voy a referir a los aspectos éticos del asunto, puesto que los que influyen son más bien energéticos. Esto es una lucha por Oriente Medio y sus recursos, ni más ni menos, y quien crea que lo que se defiende es la democracia y la libertad en fin... que mire las fotos. Et tout le reste est littérature, que decía Verlaine, céfiros y palabrería mientras no se demuestre lo contrario con hechos. Tortas de tertulia. Llegados a este punto habría que determinar qué intereses estratégicos tiene España en la zona, en pozos, oleoductos y demás, aunque me da que ninguno de relevancia. No que se sepa. Son otros los que compran barriles a mitad de precio y nos los revenden con un margen ya no sé si decir estratosférico o qué, los que controlan el tráfico de armas y oro negro, todas esas monarquías tan turbantes, y sin embargo cada vez que silban las balas y truenan los pepinazos tenemos que ir ahí a dejarnos la pasta que no tenemos y los soldados que sí pero que preferimos mantener con vida porque somos así de sentimentales, qué le vamos a hacer. La excusa es que tenemos acuerdos que cumplir, tratados y convenios, y sobre todo una imagen que mantener en eso que los periodistas llaman el "concurso internacional", como si fuese una elección de miss país comparsa y sus domas de honor. Hay que hacerse la foto de las Azores y con cara de azorados además, no vaya a ser que se piense que los españoles no estamos dispuestos a colaborar en el enriquecimiento ajeno con esa gallardía que nos caracteriza desde los tiempos de Juana la loca por lo menos. Aunque quizá haya llegado ya el momento de decir que quien quiera peces que se moje el culo, y el que quiera paces pues también (y entonces ya veremos). Pero mientras, que no nos vuelen otro tren, que al precio que salen y con el aprecio que sentimos por los que van dentro no me parece que sea un buen negocio. O sea, que dejarse de gaitas y a lo nuestro, que luego desparecen los aliados y vienen los líos y aquí no se hace cargo ni dios, ni el de oriente ni el de occidente.
Siempre hay que dejar un margen de error en las opiniones y hasta en las certezas, y en las mías uno bien grande, aunque si me preguntan estoy convencido de que tras las elecciones España tendrá que asumir su papel internacional, es decir, el de pagafantas. Sufragar algunas fragatas, blindados, helicópteros y sobre todo carne de cañón para someter al infame califato en esta última entrega (supongo, con un margen imperial esta vez) de Iraq Wars. No me voy a referir a los aspectos éticos del asunto, puesto que los que influyen son más bien energéticos. Esto es una lucha por Oriente Medio y sus recursos, ni más ni menos, y quien crea que lo que se defiende es la democracia y la libertad en fin... que mire las fotos. Et tout le reste est littérature, que decía Verlaine, céfiros y palabrería mientras no se demuestre lo contrario con hechos. Tortas de tertulia. Llegados a este punto habría que determinar qué intereses estratégicos tiene España en la zona, en pozos, oleoductos y demás, aunque me da que ninguno de relevancia. No que se sepa. Son otros los que compran barriles a mitad de precio y nos los revenden con un margen ya no sé si decir estratosférico o qué, los que controlan el tráfico de armas y oro negro, todas esas monarquías tan turbantes, y sin embargo cada vez que silban las balas y truenan los pepinazos tenemos que ir ahí a dejarnos la pasta que no tenemos y los soldados que sí pero que preferimos mantener con vida porque somos así de sentimentales, qué le vamos a hacer. La excusa es que tenemos acuerdos que cumplir, tratados y convenios, y sobre todo una imagen que mantener en eso que los periodistas llaman el "concurso internacional", como si fuese una elección de miss país comparsa y sus domas de honor. Hay que hacerse la foto de las Azores y con cara de azorados además, no vaya a ser que se piense que los españoles no estamos dispuestos a colaborar en el enriquecimiento ajeno con esa gallardía que nos caracteriza desde los tiempos de Juana la loca por lo menos. Aunque quizá haya llegado ya el momento de decir que quien quiera peces que se moje el culo, y el que quiera paces pues también (y entonces ya veremos). Pero mientras, que no nos vuelen otro tren, que al precio que salen y con el aprecio que sentimos por los que van dentro no me parece que sea un buen negocio. O sea, que dejarse de gaitas y a lo nuestro, que luego desparecen los aliados y vienen los líos y aquí no se hace cargo ni dios, ni el de oriente ni el de occidente.
[29 de noviembre, 2015]
Parece que va a ir a juicio el coño insumiso. En este país es francamente difícil que alguien no se ofenda por algo, sea lo que sea, y como era previsible un grupo de "abogados cristianos" (sic) ha descubierto que la procesión es procesable y ha decidido ponerse manos a la obra de dios. O sea, llevar al coño por la vía penal. El argumento es que atenta contra su sensibilidad religiosa. No contra su libertad, ojo, sino contra su sensibilidad, que es algo distinto y todavía más subjetivo. Si fuese el coño en su misa lo entendería, pero siendo sólo insumiso no sé... ya me cuesta más. No dudo que haya gente a quien le moleste, como he dicho aquí es imposible hacer o decir sin que algún sector o secta se indigne y se ponga a despotricar en contra, pero de ahí a estar todo el día en los tribunales por un quítame allá esas pajas hay diferencia. Con tanta querella van a acabar poniendo taquillas en los juzgados, para pagar entrada y para guardar la ropa entre sesión y sesión también. De hecho, este país cada día se parece más a un parvulario en ese sentido. "Profe, esas niñas están haciendo marranadas antimarianas...". "Seño, Mondero se ha metido el dedo en la nariz para burlarse de Albert...". Con la diferencia de que en preescolar a los clásicos acusicas se les reconvenía, y ahora hasta tienen asociaciones y sindicatos y la hostia. Se les dan subvenciones jugosas para que sigan jugando. Tal y como está el patio patrio ya casi tiene uno ganas de que llegue de una vez el juicio final, si es que existe tal cosa, y que gane las elecciones un dragón de siete cabezas y empiecen las brasas de verdad, porque éstas son bastante lamentables. Un coñazo más grande que el de la procesión.
Parece que va a ir a juicio el coño insumiso. En este país es francamente difícil que alguien no se ofenda por algo, sea lo que sea, y como era previsible un grupo de "abogados cristianos" (sic) ha descubierto que la procesión es procesable y ha decidido ponerse manos a la obra de dios. O sea, llevar al coño por la vía penal. El argumento es que atenta contra su sensibilidad religiosa. No contra su libertad, ojo, sino contra su sensibilidad, que es algo distinto y todavía más subjetivo. Si fuese el coño en su misa lo entendería, pero siendo sólo insumiso no sé... ya me cuesta más. No dudo que haya gente a quien le moleste, como he dicho aquí es imposible hacer o decir sin que algún sector o secta se indigne y se ponga a despotricar en contra, pero de ahí a estar todo el día en los tribunales por un quítame allá esas pajas hay diferencia. Con tanta querella van a acabar poniendo taquillas en los juzgados, para pagar entrada y para guardar la ropa entre sesión y sesión también. De hecho, este país cada día se parece más a un parvulario en ese sentido. "Profe, esas niñas están haciendo marranadas antimarianas...". "Seño, Mondero se ha metido el dedo en la nariz para burlarse de Albert...". Con la diferencia de que en preescolar a los clásicos acusicas se les reconvenía, y ahora hasta tienen asociaciones y sindicatos y la hostia. Se les dan subvenciones jugosas para que sigan jugando. Tal y como está el patio patrio ya casi tiene uno ganas de que llegue de una vez el juicio final, si es que existe tal cosa, y que gane las elecciones un dragón de siete cabezas y empiecen las brasas de verdad, porque éstas son bastante lamentables. Un coñazo más grande que el de la procesión.
[9 de diciembre, 2015]
La idiotez está bastante infravalorada. En muchos casos se paga bien, cierto, y para llegar a determinados escalafones es la mejor vía, si no la única. Aunque por eso precisamente sorprende el desprestigio social que tiene; choca que a estas alturas no se tenga asumido como algo corriente y hasta útil en el mercado laboral o político, a los más altos niveles sobre todo. En la Rusia precomunista a los más destacados del gremio hasta se les divinizaba y todo. Eran los llamados "inocentes sagrados", e intervenían abiertamente, sin tapujos ni disimulos, en importantes asuntos de estado, moviéndose por palacio como Pedro el Grande por su casa. Para según qué asuntos se hacía caso a los vislumbres insondables del idiota. Se les consultaba. Los más desarrollados incluían intérprete, claro está, aunque una vez traducidos convenientemente sus indicaciones eran como órdenes de dios a todos los efectos. No digo que este sistema no exista en España a su manera, ni mucho menos. Sólo que hay como cierto pudor a la hora de reconocer la presencia y el uso del idiota en decisiones graves, ya sean privadas o públicas. A muchos se les presenta como personas formadas, de alta cualificación, despistando así a la ciudadanía, que evidentemente se percata de que está ante un idiota, dirigida en su trabajo o su municipio o lo que sea por un idiota, pero sin poder describir las cosas tal cual son. Sin dobleces ni eufemismos. En ese sentido creo que sería positivo prestigiar la idiotez. Darle el prestigio y el relumbre que merece, y el puesto que realmente ocupa. Acabar con esa absurda manía de tener que llamar al idiota de otro modo para no ofenderle, como si el mundo no estuviese gobernado por idiotas, y poder hacerlo con la denominación el carácter que en verdad le corresponde, dignificado. "He comprado cincuenta mil banderines con las enseñas nacional y regional. Haga que los cuelguen por toda la ciudad acompañados de hilo musical y osos polares patinadores, que a la gente le gusta". "Ahora mismo, Su Idiotísima...". Incluso se podría hacer una carrera para idiotas (una licenciatura quiero decir, que nadie salga disparado - corriendo quiero decir, que nadie se asuste -) para enseñarles a ser como son, y que si persigues un sueño puede ser que lo alcances y tal. En fin, todas esas cosas que hay que decir en las entrevistas para empleos idiotas.
La idiotez está bastante infravalorada. En muchos casos se paga bien, cierto, y para llegar a determinados escalafones es la mejor vía, si no la única. Aunque por eso precisamente sorprende el desprestigio social que tiene; choca que a estas alturas no se tenga asumido como algo corriente y hasta útil en el mercado laboral o político, a los más altos niveles sobre todo. En la Rusia precomunista a los más destacados del gremio hasta se les divinizaba y todo. Eran los llamados "inocentes sagrados", e intervenían abiertamente, sin tapujos ni disimulos, en importantes asuntos de estado, moviéndose por palacio como Pedro el Grande por su casa. Para según qué asuntos se hacía caso a los vislumbres insondables del idiota. Se les consultaba. Los más desarrollados incluían intérprete, claro está, aunque una vez traducidos convenientemente sus indicaciones eran como órdenes de dios a todos los efectos. No digo que este sistema no exista en España a su manera, ni mucho menos. Sólo que hay como cierto pudor a la hora de reconocer la presencia y el uso del idiota en decisiones graves, ya sean privadas o públicas. A muchos se les presenta como personas formadas, de alta cualificación, despistando así a la ciudadanía, que evidentemente se percata de que está ante un idiota, dirigida en su trabajo o su municipio o lo que sea por un idiota, pero sin poder describir las cosas tal cual son. Sin dobleces ni eufemismos. En ese sentido creo que sería positivo prestigiar la idiotez. Darle el prestigio y el relumbre que merece, y el puesto que realmente ocupa. Acabar con esa absurda manía de tener que llamar al idiota de otro modo para no ofenderle, como si el mundo no estuviese gobernado por idiotas, y poder hacerlo con la denominación el carácter que en verdad le corresponde, dignificado. "He comprado cincuenta mil banderines con las enseñas nacional y regional. Haga que los cuelguen por toda la ciudad acompañados de hilo musical y osos polares patinadores, que a la gente le gusta". "Ahora mismo, Su Idiotísima...". Incluso se podría hacer una carrera para idiotas (una licenciatura quiero decir, que nadie salga disparado - corriendo quiero decir, que nadie se asuste -) para enseñarles a ser como son, y que si persigues un sueño puede ser que lo alcances y tal. En fin, todas esas cosas que hay que decir en las entrevistas para empleos idiotas.
[11 de diciembre, 2015]
Me he quedado con la duda de si al ángel Marcelo acompaña únicamente al ministro del interior o también a otros. Claro, como no se ven, o al menos por el común de los mortales - sólo se sienten, como decía Tejero -, pues supongo que habría que preguntar. Quizá cada ministro tiene su propio ángel revoloteando por sus contornos, con nombres diferenciados: Chispín, Querube, Halitoso... Todos ahí inspirándoles para luchar contra el radicalismo y trayendo las buenas nuevas que luego nos comunican. Me imagino, además, que en todo este entramado cada escalafón tendrá asignada su correspondiente jerarquía angelical, que esto no es Rusia. Los Tronos, los Principados, las Dominaciones, las Potestades, etcétera. Repartirse así sin criterio sería muy poco considerado por su parte. ¿Dónde se ha visto - o sentido, bueno, lo que sea - un Serafín con un director general y las Virtudes acompañando a la vicepresidenta? Digo yo que estará regulado con lógica, aunque en verdad es bien poco lo que sabemos sobre ángeles y miembros del gobierno. Suerte que Jorge Fernández Díaz se ha decidido a hacer un ejercicio de transparencia. Y obviamente Marcelo también.
Me he quedado con la duda de si al ángel Marcelo acompaña únicamente al ministro del interior o también a otros. Claro, como no se ven, o al menos por el común de los mortales - sólo se sienten, como decía Tejero -, pues supongo que habría que preguntar. Quizá cada ministro tiene su propio ángel revoloteando por sus contornos, con nombres diferenciados: Chispín, Querube, Halitoso... Todos ahí inspirándoles para luchar contra el radicalismo y trayendo las buenas nuevas que luego nos comunican. Me imagino, además, que en todo este entramado cada escalafón tendrá asignada su correspondiente jerarquía angelical, que esto no es Rusia. Los Tronos, los Principados, las Dominaciones, las Potestades, etcétera. Repartirse así sin criterio sería muy poco considerado por su parte. ¿Dónde se ha visto - o sentido, bueno, lo que sea - un Serafín con un director general y las Virtudes acompañando a la vicepresidenta? Digo yo que estará regulado con lógica, aunque en verdad es bien poco lo que sabemos sobre ángeles y miembros del gobierno. Suerte que Jorge Fernández Díaz se ha decidido a hacer un ejercicio de transparencia. Y obviamente Marcelo también.
[14 de diciembre, 2015]
Einstein definió la energía como la masa por la velocidad de la luz al cuadrado si mis conocimientos de física no me engañan, que por lo general lo hacen. La verdad es que es una ecuación liosa para los que fuimos por letras, y por eso creo que resulta muy de agradecer que ayer el ministro de veraneo, Soria, la popularizase estableciendo una identidad entre ésta y las latas de sardinas, que aunque no siempre se abren tan fácil como indica el envase tienen desde luego una esencia mucho más reconocible. Cierto que la velocidad de la luz es constante, cosa que simplifica bastante el resultado; claro que una cosa es la velocidad a la que se desplaza por el espacio y otra la velocidad a la que sube, que no es precisamente despacio, y que a poco que uno sepa de número enseguida comprende que desborda todos los cálculos y hasta se sale por la tangente a la mínima que te despistes. En este país las operaciones relacionadas con la energía son un misterio arcano incluso para los especialistas del ministerio, y en ese sentido da igual que invoques al fantasma de Albert Einstein o al de Albert Rivera. Las cuentas no salen ni con todos los aparatos de nuevas generaciones juntos. Eso por no hablar de la masa, que cada día está más cargada y ya no sabe uno si tiene que ver con los pesos y la gravedad o con los pasos y los gravámenes, o si todo depende de los vatios o de los varios o qué. Lo que parece demostrado es que hay un alto porcentaje de la misma que no encaja en esta fórmula que han descubierto; un porcentaje que, supongo, hay que inferir que debe carecer de energía por necesidad y se ponga como se ponga. Un porcentaje en suma de la masa que podría definirse como opaca o refractaria o latosa o de sardinas para hablar con propiedad privada o pública. Sencillamente desenchufada del sistema, por así decirlo. En el extremo y sin remedio.
Einstein definió la energía como la masa por la velocidad de la luz al cuadrado si mis conocimientos de física no me engañan, que por lo general lo hacen. La verdad es que es una ecuación liosa para los que fuimos por letras, y por eso creo que resulta muy de agradecer que ayer el ministro de veraneo, Soria, la popularizase estableciendo una identidad entre ésta y las latas de sardinas, que aunque no siempre se abren tan fácil como indica el envase tienen desde luego una esencia mucho más reconocible. Cierto que la velocidad de la luz es constante, cosa que simplifica bastante el resultado; claro que una cosa es la velocidad a la que se desplaza por el espacio y otra la velocidad a la que sube, que no es precisamente despacio, y que a poco que uno sepa de número enseguida comprende que desborda todos los cálculos y hasta se sale por la tangente a la mínima que te despistes. En este país las operaciones relacionadas con la energía son un misterio arcano incluso para los especialistas del ministerio, y en ese sentido da igual que invoques al fantasma de Albert Einstein o al de Albert Rivera. Las cuentas no salen ni con todos los aparatos de nuevas generaciones juntos. Eso por no hablar de la masa, que cada día está más cargada y ya no sabe uno si tiene que ver con los pesos y la gravedad o con los pasos y los gravámenes, o si todo depende de los vatios o de los varios o qué. Lo que parece demostrado es que hay un alto porcentaje de la misma que no encaja en esta fórmula que han descubierto; un porcentaje que, supongo, hay que inferir que debe carecer de energía por necesidad y se ponga como se ponga. Un porcentaje en suma de la masa que podría definirse como opaca o refractaria o latosa o de sardinas para hablar con propiedad privada o pública. Sencillamente desenchufada del sistema, por así decirlo. En el extremo y sin remedio.
[17 de diciembre, 2015]
Ayer le dieron un puñetazo a Rajoy. Una buena hostia, la verdad; si el chaval llega a estar un poco más desarrollado lo noquea. Ya hay algún periodista diciendo por ahí que es el mayor atentado a un presidente en la historia de este país. Menuda banda, desde que pagan a menos de un euro el folio y a doscientos el follón cada día se lo piensan menos. A mí me salen por lo menos cuatro asesinados, y eso sin contar a los de la Segunda República, A Eduardo Dato le metieron veinte tiros. ¡Veinte!, que se dice pronto... Me imagino la conmoción que supuso aquéllo entonces, los ayes, los panegíricos, la solemnidad... Y ahora ya no se acuerdan ni los mismos que lo sacaron en portada. Aunque no sé, últimamente tengo la sensación de que algunos empiezan a contar la historia de España desde la transición. De que todo lo preconstitucional se considera como paganismo o algo así, épocas oscuras, hirientes o inapropiadas. Es probable que aún quede gente por ahí que estuviera viva entonces; mi abuelo nació pocos años después del suceso y ahí sigue, y no es el hombre más viejo del país aunque se apellide así. A quienes lleguen a semejantes edades quizá les sorprenda descubrir la poca importancia que se le da a Adolfo Suárez por ejemplo, y no digamos ya a Calvo-Sotelo, del que tengo para mí que no se acuerda ni la mitad de la población a estas alturas. "Pues en el 2015 le dieron un guantazo al presidente Mariano Rajoy...". "¿A quién? ¿Pero qué dice esta momia? Ande, abuelo, déjese de cuentos y fosas marianas y mire al futuro, que ahora se puede con las gafas radiónicas...". Y descubrirán tal vez la poca importancia que tuvieron en el cómputo total procesos que hoy se describen como "críticos", "fundamentales" y hasta "históricos". O la mucha que tienen otros que ni se ven, que andan por ahí fluyendo en las cañerías de la intrahistoria y que a la larga serán los que permanezcan, si no en el memoria sí en el presente de quienes nos releven. Porque ésos no necesitan salir en periódicos y encuestas para tener entidad y ser lo que son. Los que pretenden olvidar la Historia lo que olvidan siempre es que en definitiva será ella la que decida y ordene en su transcurso. La que se salga con la suya, que es lo que verdaderamente cuenta, al final, y por supuesto les olvide a ellos.
Ayer le dieron un puñetazo a Rajoy. Una buena hostia, la verdad; si el chaval llega a estar un poco más desarrollado lo noquea. Ya hay algún periodista diciendo por ahí que es el mayor atentado a un presidente en la historia de este país. Menuda banda, desde que pagan a menos de un euro el folio y a doscientos el follón cada día se lo piensan menos. A mí me salen por lo menos cuatro asesinados, y eso sin contar a los de la Segunda República, A Eduardo Dato le metieron veinte tiros. ¡Veinte!, que se dice pronto... Me imagino la conmoción que supuso aquéllo entonces, los ayes, los panegíricos, la solemnidad... Y ahora ya no se acuerdan ni los mismos que lo sacaron en portada. Aunque no sé, últimamente tengo la sensación de que algunos empiezan a contar la historia de España desde la transición. De que todo lo preconstitucional se considera como paganismo o algo así, épocas oscuras, hirientes o inapropiadas. Es probable que aún quede gente por ahí que estuviera viva entonces; mi abuelo nació pocos años después del suceso y ahí sigue, y no es el hombre más viejo del país aunque se apellide así. A quienes lleguen a semejantes edades quizá les sorprenda descubrir la poca importancia que se le da a Adolfo Suárez por ejemplo, y no digamos ya a Calvo-Sotelo, del que tengo para mí que no se acuerda ni la mitad de la población a estas alturas. "Pues en el 2015 le dieron un guantazo al presidente Mariano Rajoy...". "¿A quién? ¿Pero qué dice esta momia? Ande, abuelo, déjese de cuentos y fosas marianas y mire al futuro, que ahora se puede con las gafas radiónicas...". Y descubrirán tal vez la poca importancia que tuvieron en el cómputo total procesos que hoy se describen como "críticos", "fundamentales" y hasta "históricos". O la mucha que tienen otros que ni se ven, que andan por ahí fluyendo en las cañerías de la intrahistoria y que a la larga serán los que permanezcan, si no en el memoria sí en el presente de quienes nos releven. Porque ésos no necesitan salir en periódicos y encuestas para tener entidad y ser lo que son. Los que pretenden olvidar la Historia lo que olvidan siempre es que en definitiva será ella la que decida y ordene en su transcurso. La que se salga con la suya, que es lo que verdaderamente cuenta, al final, y por supuesto les olvide a ellos.
[18 de diciembre, 2015]
Leo que absuelven a un millonario saudí de un cargo por violación. El juez - británico - tras veinte minutos de sesuda deliberación, llegó a la conclusión de que el suceso no había sido deliberado, sino sólo un desafortunado tropezón del acusado sobre la víctima en el sofá de su casa, con tan mala chorra que llevaba la susodicha fuera, asomando y en absoluto a su mando. Claro, el pobre millonario no pudo apoyarse a tiempo ni apollarse tampoco. Todo pasó de una manera fortuita, que no es lo mismo que forzada. Una de esas conjunciones planetarias que uno ni se plantea. "Soy frágil, me caí", alegó por lo visto el presunto, cosa del todo comprensible salvo por lo de que ser frágil no tiene nada que ver con la propensión a caerse de bruces con el nabo tieso fuera - en cuyo caso uno sería más bien fragilipollas - sino con la facilidad para romperte una vez que caes, pero bueno... Después de semejante desliz físico el semántico era peccata minuta. Seguramente Su Señoría ni le estaba prestando demasiada atención a esos detalles. "Iba empitonado y se empatonó", escribió en la sentencia, aunque en perfecto inglés, eso sí, que para los de allí no tiene misterio. Lo pillan todo al vuelo. Aquí no lo hablamos con tanta gracia, aunque en cuestión de argumentos exóticos y cuñadismo no les vamos a la zaga. Tengo para mí que cualquier cabezalista de Ciudadanos habría suscrito tal defensa, y hasta añadido: "Porque las mujeres también resbalan, ¿no?", así mezclando bien el churro con las Meninas. Es a lo que se han dedicado buena parte de la campaña, a empalmarlas una detrás de otra, y aún hay analistos de esos que se preguntan por qué su intención de voto se ha desinflado de pronto. ¿Es que no los habéis oído atentamente? ¿Soy yo el único que los escucha? Un simple líder carismático no hace partido, cuidado, y si la tropa que lleva detrás es mejor que ni se acerque al micro la cosa se puede complicar. Empiezan los tropezones y ya se sabe, a partir de ahí puede uno caer en cualquier parte y con todas las vergüenzas al aire además. Precaución, amigo conductor.
Leo que absuelven a un millonario saudí de un cargo por violación. El juez - británico - tras veinte minutos de sesuda deliberación, llegó a la conclusión de que el suceso no había sido deliberado, sino sólo un desafortunado tropezón del acusado sobre la víctima en el sofá de su casa, con tan mala chorra que llevaba la susodicha fuera, asomando y en absoluto a su mando. Claro, el pobre millonario no pudo apoyarse a tiempo ni apollarse tampoco. Todo pasó de una manera fortuita, que no es lo mismo que forzada. Una de esas conjunciones planetarias que uno ni se plantea. "Soy frágil, me caí", alegó por lo visto el presunto, cosa del todo comprensible salvo por lo de que ser frágil no tiene nada que ver con la propensión a caerse de bruces con el nabo tieso fuera - en cuyo caso uno sería más bien fragilipollas - sino con la facilidad para romperte una vez que caes, pero bueno... Después de semejante desliz físico el semántico era peccata minuta. Seguramente Su Señoría ni le estaba prestando demasiada atención a esos detalles. "Iba empitonado y se empatonó", escribió en la sentencia, aunque en perfecto inglés, eso sí, que para los de allí no tiene misterio. Lo pillan todo al vuelo. Aquí no lo hablamos con tanta gracia, aunque en cuestión de argumentos exóticos y cuñadismo no les vamos a la zaga. Tengo para mí que cualquier cabezalista de Ciudadanos habría suscrito tal defensa, y hasta añadido: "Porque las mujeres también resbalan, ¿no?", así mezclando bien el churro con las Meninas. Es a lo que se han dedicado buena parte de la campaña, a empalmarlas una detrás de otra, y aún hay analistos de esos que se preguntan por qué su intención de voto se ha desinflado de pronto. ¿Es que no los habéis oído atentamente? ¿Soy yo el único que los escucha? Un simple líder carismático no hace partido, cuidado, y si la tropa que lleva detrás es mejor que ni se acerque al micro la cosa se puede complicar. Empiezan los tropezones y ya se sabe, a partir de ahí puede uno caer en cualquier parte y con todas las vergüenzas al aire además. Precaución, amigo conductor.
[21 de diciembre, 2015]
Por lo visto España se ha vuelto ingobernable de pronto. Antes no lo era; teníamos a Mariano y sus mariachis al volante, con una mayoría parlamentaria que muy bien podría calificarse como absolutista, y las decisiones se tomaban sin necesidad de pactos ni consultas, a la buena de dios o de la virgen patrona. Pero ahora claro, con tanta formación política y tan poca en el fondo ya es otra la historia. Hay que llegar a acuerdos entre sustancias opuestas, insolubles, repelentes en su mayor parte. Si hemos dejado atrás una legislatura con aires de teatro, la que viene se adivina más bien tipo tetris, con piezas de distintos colores y formas que habrá que ir encajando como buenamente se pueda para que salga la línea a seguir, girándolas según caigan o incluso poniéndolas del revés. Y todo ésto en un país que simboliza una pintura goyesca de dos tipos dándose de garrotazos, ojo. Bueno, en Bélgica se vivió no hace mucho una situación semejante y por lo visto les fue fenomenal. Los indicadores económicos subieron de manera insospechada, una barbaridad, y experimentaron un crecimiento que ni los expertos más puestos de la tele habían podido vislumbrar en sus viajes al fondo de la cuestión. El país funcionaba bien, de la hostia sin un gobierno en activo, sólo con la estructura administrativa corriente y los técnicos y profesionales ejerciendo su labor sin manoseos ni injerencias de dirigentes. Yo diría que al final tuvieron que entenderse hasta en tres idiomas para no quedar como inútiles más que otra cosa, para que la gente no empezara a preguntarse si necesitaban realmente a todo ese personal invitado a los debates y los cubatas y para qué. Un país ingobernable puede ser muy peligroso en ese sentido: sanitarios cualificados controlando la sanidad, sesudos contables echando las cuentas reales, maestros educando sin adoctrinamiento, inspectores inspeccionando sin directivas, fiscales actuando sin sometimiento jerárquico... ¡peligrosísimo de verdad! Así que no dudo que hallarán, más pronto o más tarde, puntos de encuentro para librarnos a todos de esa terrible experiencia de no ser gobernados. De que las cosas sigan funcionando sin su intervención ni sus magníficas ideas para que no haya líos.
Por lo visto España se ha vuelto ingobernable de pronto. Antes no lo era; teníamos a Mariano y sus mariachis al volante, con una mayoría parlamentaria que muy bien podría calificarse como absolutista, y las decisiones se tomaban sin necesidad de pactos ni consultas, a la buena de dios o de la virgen patrona. Pero ahora claro, con tanta formación política y tan poca en el fondo ya es otra la historia. Hay que llegar a acuerdos entre sustancias opuestas, insolubles, repelentes en su mayor parte. Si hemos dejado atrás una legislatura con aires de teatro, la que viene se adivina más bien tipo tetris, con piezas de distintos colores y formas que habrá que ir encajando como buenamente se pueda para que salga la línea a seguir, girándolas según caigan o incluso poniéndolas del revés. Y todo ésto en un país que simboliza una pintura goyesca de dos tipos dándose de garrotazos, ojo. Bueno, en Bélgica se vivió no hace mucho una situación semejante y por lo visto les fue fenomenal. Los indicadores económicos subieron de manera insospechada, una barbaridad, y experimentaron un crecimiento que ni los expertos más puestos de la tele habían podido vislumbrar en sus viajes al fondo de la cuestión. El país funcionaba bien, de la hostia sin un gobierno en activo, sólo con la estructura administrativa corriente y los técnicos y profesionales ejerciendo su labor sin manoseos ni injerencias de dirigentes. Yo diría que al final tuvieron que entenderse hasta en tres idiomas para no quedar como inútiles más que otra cosa, para que la gente no empezara a preguntarse si necesitaban realmente a todo ese personal invitado a los debates y los cubatas y para qué. Un país ingobernable puede ser muy peligroso en ese sentido: sanitarios cualificados controlando la sanidad, sesudos contables echando las cuentas reales, maestros educando sin adoctrinamiento, inspectores inspeccionando sin directivas, fiscales actuando sin sometimiento jerárquico... ¡peligrosísimo de verdad! Así que no dudo que hallarán, más pronto o más tarde, puntos de encuentro para librarnos a todos de esa terrible experiencia de no ser gobernados. De que las cosas sigan funcionando sin su intervención ni sus magníficas ideas para que no haya líos.
[13 de enero, 2016]
Han caído varios mitos en poco tiempo: Lemmy Kilmister, David Bowie, Hacienda somos todos... De los dos primeros es fácil declararse seguidor, aunque en el caso del tercero ni es fácil declararse ni se puede uno considerar por lo general más que perseguido, lo cual no quita que se tengan sensaciones intensas asociadas. A cambio, para compensar toda esta fuga de héroes y villanos capitales, sólo nos ofrecen la foto de un fiscal posando junto a un carrito mangado del Mercadona, un vulgar tremending topic con menos clase que la Universidad de la Pantoja. Ambiguo en sus argumentos, sí, pero sin llegar ni de lejos al camaleonismo sideral de Bowie, ni tampoco al considerable desparpajo del líder de Motörhead a la hora de pasárselo todo por el forro y bien. Ahora ya no sólo sacan populares en lugar de famosos, de genuinas estrellas, sino que los ponen hasta en la fiscalía. Tecnócratas buscando su minuto de gloria a base de burlar leyes éticas y estéticas, pero sin ofrecer más en el fondo que una imagen de homeless de diseño. Un auténtico pastel. Yo ya sólo espero que los adolescentes no les hagan caso, igual que no quieren hacerlo ellos (¿Hacienda somos Nóos?), y que cuando en los institutos se intente desafiar los códigos siga siendo por una causa noble y no a causa de los mismos. A Starman, que está en el cielo, se lo pido.
Han caído varios mitos en poco tiempo: Lemmy Kilmister, David Bowie, Hacienda somos todos... De los dos primeros es fácil declararse seguidor, aunque en el caso del tercero ni es fácil declararse ni se puede uno considerar por lo general más que perseguido, lo cual no quita que se tengan sensaciones intensas asociadas. A cambio, para compensar toda esta fuga de héroes y villanos capitales, sólo nos ofrecen la foto de un fiscal posando junto a un carrito mangado del Mercadona, un vulgar tremending topic con menos clase que la Universidad de la Pantoja. Ambiguo en sus argumentos, sí, pero sin llegar ni de lejos al camaleonismo sideral de Bowie, ni tampoco al considerable desparpajo del líder de Motörhead a la hora de pasárselo todo por el forro y bien. Ahora ya no sólo sacan populares en lugar de famosos, de genuinas estrellas, sino que los ponen hasta en la fiscalía. Tecnócratas buscando su minuto de gloria a base de burlar leyes éticas y estéticas, pero sin ofrecer más en el fondo que una imagen de homeless de diseño. Un auténtico pastel. Yo ya sólo espero que los adolescentes no les hagan caso, igual que no quieren hacerlo ellos (¿Hacienda somos Nóos?), y que cuando en los institutos se intente desafiar los códigos siga siendo por una causa noble y no a causa de los mismos. A Starman, que está en el cielo, se lo pido.
jueves, 4 de febrero de 2016
Jueves, 4 de febrero.
Cada vez más gente en la derecha da a Rajoy por amortizado, y unos cuantos ya hablan de un próximo marasmo del marianismo. En una formación tan jerarquizada, tan de falange, resulta más sencillo hacerse con el botín que un motín, pero a pesar de haber sido el grupo más votado un fantasma recorre el PP, aparte de Rafael Hernando, que es el de renovarse o morir. Muchos lo piensan aunque no se plantee formalmente. En la facción de Valencia, según he leído, ya se baraja hasta buscar un nuevo nombre para evitar asociaciones indebidas. Cambiar la fachada y ponerse el Repartido Papillar o no sé, algo que llegue al respetable mejor. El personal ya vincula sus gaviotas a un basurero, ahí chillando y picoteando los restos en bandada criminal, y no se sabe bien si Camps le reza ahora al santo Job pidiéndole templanza o uno nuevo para él. Están todos un poco con el síndrome de esconde los montecristos, guardando los puros para evitar que les caiga uno y poniendo cara, mucha, de justos en Sodoma, o al menos de no judicializados todavía. Rita la no cantaora parece mismamente la vieja del visillo, tapándose la jeta con él ante la prensa como si fuese Alí Babá en busca del amparo maravilloso y con su proverbial genio escondido. Invocando la presunción de inocencia a sus años. Está claro que el espectáculo es bochornoso, y aunque es cierto que la derecha sociológica va a las urnas en piña, con decisión y sin escisiones, no lo es menos que la media de edad del votante del PP es la más alta con diferencia, y que como no cambien de escaparate pueden acabar con el chiringuito cerrado. En realidad si no lo han hecho aún es porque tienen, lo admitan o no, un grave problema. Un hombre llamado Mariano, en mi humilde opinión.
Cada vez más gente en la derecha da a Rajoy por amortizado, y unos cuantos ya hablan de un próximo marasmo del marianismo. En una formación tan jerarquizada, tan de falange, resulta más sencillo hacerse con el botín que un motín, pero a pesar de haber sido el grupo más votado un fantasma recorre el PP, aparte de Rafael Hernando, que es el de renovarse o morir. Muchos lo piensan aunque no se plantee formalmente. En la facción de Valencia, según he leído, ya se baraja hasta buscar un nuevo nombre para evitar asociaciones indebidas. Cambiar la fachada y ponerse el Repartido Papillar o no sé, algo que llegue al respetable mejor. El personal ya vincula sus gaviotas a un basurero, ahí chillando y picoteando los restos en bandada criminal, y no se sabe bien si Camps le reza ahora al santo Job pidiéndole templanza o uno nuevo para él. Están todos un poco con el síndrome de esconde los montecristos, guardando los puros para evitar que les caiga uno y poniendo cara, mucha, de justos en Sodoma, o al menos de no judicializados todavía. Rita la no cantaora parece mismamente la vieja del visillo, tapándose la jeta con él ante la prensa como si fuese Alí Babá en busca del amparo maravilloso y con su proverbial genio escondido. Invocando la presunción de inocencia a sus años. Está claro que el espectáculo es bochornoso, y aunque es cierto que la derecha sociológica va a las urnas en piña, con decisión y sin escisiones, no lo es menos que la media de edad del votante del PP es la más alta con diferencia, y que como no cambien de escaparate pueden acabar con el chiringuito cerrado. En realidad si no lo han hecho aún es porque tienen, lo admitan o no, un grave problema. Un hombre llamado Mariano, en mi humilde opinión.
[15 de enero, 2016]
Reyes magos, bebés, los de Podemos huelen mal y tienen piojos... Ciertamente la guardería del Congreso está muy desaprovechada. Yo no escuchaba argumentos así desde aquellos tiempos en que un tipo que se hacía llamar Trompoloco (que luego descubrí que era el nombre de un famoso payaso cubano) sorteaba entre nosotros todos los viernes tres sobres sorpresa, si es que nos habíamos portado bien. La verdad es que ni éso les falta a algunos. Ayer mismo Celia Villalobos reconoció que sí, que estaba mirando los trajes de Frozen y no el ABC. Ya nos lo había contado un pajarito, Celia, pero es bueno que lo reconozcas porque hay que decir la verdad. Lo sabes, ¿no? Luego Gómez de la Serna por ahí escondiéndose, agazapado como el lirón careto en la sierra de Cazorla. Asomando las gafas por encima del pupitre de vez en cuando en plan periscopio, para otear o pijotear un poco. En su grupo le están haciendo el vacío, por tramposo, y ahora tiene problemas para integrarse el chaval, aparte de los de integridad. No pinta muy bien su caso, como no lo solucione un psicólogo no sé yo qué va a ser de él. Éste es de los que acaba en la cárcel. Y así todo, vamos. Con los de la guardería esperando clientes para jugar a los pactos o a las construcciones. Para hablar de un país de fantasía y contar cuentos. "Profe, los catalanes quieren romper España... ¡Mándelos al rincón!". "Su Señorita, los de la tercera fila me han llamado mentiroso...". Habrá que hacer lo que ellos siempre dicen que hace falta: pedagogía, aunque viendo el panorama y la edad mental no sé yo si no pensarán que la palabra se refiere a tirarse pedos. A lo mejor es por eso por lo que suelen reírse después.
Reyes magos, bebés, los de Podemos huelen mal y tienen piojos... Ciertamente la guardería del Congreso está muy desaprovechada. Yo no escuchaba argumentos así desde aquellos tiempos en que un tipo que se hacía llamar Trompoloco (que luego descubrí que era el nombre de un famoso payaso cubano) sorteaba entre nosotros todos los viernes tres sobres sorpresa, si es que nos habíamos portado bien. La verdad es que ni éso les falta a algunos. Ayer mismo Celia Villalobos reconoció que sí, que estaba mirando los trajes de Frozen y no el ABC. Ya nos lo había contado un pajarito, Celia, pero es bueno que lo reconozcas porque hay que decir la verdad. Lo sabes, ¿no? Luego Gómez de la Serna por ahí escondiéndose, agazapado como el lirón careto en la sierra de Cazorla. Asomando las gafas por encima del pupitre de vez en cuando en plan periscopio, para otear o pijotear un poco. En su grupo le están haciendo el vacío, por tramposo, y ahora tiene problemas para integrarse el chaval, aparte de los de integridad. No pinta muy bien su caso, como no lo solucione un psicólogo no sé yo qué va a ser de él. Éste es de los que acaba en la cárcel. Y así todo, vamos. Con los de la guardería esperando clientes para jugar a los pactos o a las construcciones. Para hablar de un país de fantasía y contar cuentos. "Profe, los catalanes quieren romper España... ¡Mándelos al rincón!". "Su Señorita, los de la tercera fila me han llamado mentiroso...". Habrá que hacer lo que ellos siempre dicen que hace falta: pedagogía, aunque viendo el panorama y la edad mental no sé yo si no pensarán que la palabra se refiere a tirarse pedos. A lo mejor es por eso por lo que suelen reírse después.
martes, 2 de febrero de 2016
Martes, 2 de febrero.
Pedro Sánchez, con su pinta de galanzote (o galán zote) de culebrón no venezolano, parece que se está poniendo farruco. Tratándose del PSOE uno nunca sabe si la cosa es seria o un serial, aunque en cualquier caso las opciones se reducen a dos: o bien su imagen de motor inmovilista de la izquierda saldrá reforzada, o bien acabará siendo sólo un pedazo de carne para los tibarones, que diría Felipe Zapico. En un partido de claros principios grouchomarxistas queda únicamente fijar qué senda es más rentable o menos nociva en términos electorales, si la populista o la popular; si se decantan por la progresía carismática o la carísima, por el arte alternativo o el de la alternancia. Los viejos roqueros de la formación piden un concierto nacional. Pactos sin cámaras ni mucho menos camaradas. Los barones están por la labor, quién lo diría, y como nobleza obliga pues piden autodeterminación pero de la suya, intransferible. Y así anda la cosa... Hoy el rey invita a otra ronda. Veremos si Rajoy sigue abstemio de poder. De todo se aprende; por mi parte yo no sabía que los mandatos constitucionales son como ofertas que se pueden declinar si no te vienen bien, y de manera indefinida oye. Como no se dice nada de plazos pues tampoco va a ponerse la gente a pagar a tocateja, claro, ni que fuesen las camisas de Alcampo de Pablo Iglesias, que además era el único que llevaba carteras por lo visto. "Pues mire, Su Majestad, ahora mismo lo tengo todo suelto... Otro día vengo y ya hacemos cuentas". "Claro, Mariano, si hay confianza, hombre...". ¿Cómo no va a haberla?
Pedro Sánchez, con su pinta de galanzote (o galán zote) de culebrón no venezolano, parece que se está poniendo farruco. Tratándose del PSOE uno nunca sabe si la cosa es seria o un serial, aunque en cualquier caso las opciones se reducen a dos: o bien su imagen de motor inmovilista de la izquierda saldrá reforzada, o bien acabará siendo sólo un pedazo de carne para los tibarones, que diría Felipe Zapico. En un partido de claros principios grouchomarxistas queda únicamente fijar qué senda es más rentable o menos nociva en términos electorales, si la populista o la popular; si se decantan por la progresía carismática o la carísima, por el arte alternativo o el de la alternancia. Los viejos roqueros de la formación piden un concierto nacional. Pactos sin cámaras ni mucho menos camaradas. Los barones están por la labor, quién lo diría, y como nobleza obliga pues piden autodeterminación pero de la suya, intransferible. Y así anda la cosa... Hoy el rey invita a otra ronda. Veremos si Rajoy sigue abstemio de poder. De todo se aprende; por mi parte yo no sabía que los mandatos constitucionales son como ofertas que se pueden declinar si no te vienen bien, y de manera indefinida oye. Como no se dice nada de plazos pues tampoco va a ponerse la gente a pagar a tocateja, claro, ni que fuesen las camisas de Alcampo de Pablo Iglesias, que además era el único que llevaba carteras por lo visto. "Pues mire, Su Majestad, ahora mismo lo tengo todo suelto... Otro día vengo y ya hacemos cuentas". "Claro, Mariano, si hay confianza, hombre...". ¿Cómo no va a haberla?
sábado, 30 de enero de 2016
Sábado, 30 de enero.
La noche pasada estuve un rato viendo un programa sobre Alfonso Rus, el corrupto de moda. Tiene hasta una tienda de ropa con nombre de capo y todo, Stefano Russini, donde no se sabe muy bien si los trajes son inasequibles o regalados. Lo está investigando la guardia civil. Desde hace tiempo política y pasarela van de la mano, uno no sabe ya a qué sección del periódico acudir para enterarse de lo último. Después del anterior debate sobre el estado de la nación recuerdo que leí un artículo (no sabría decir de quién) que me hizo gracia: en lugar de los temas tratados hablaba de los vestidos de las damas y demás, irónicamente. Aunque ahora ese doble sentido se ha eclipsado, o al menos el cachondeo ha adquirido una nueva dimensión, de manera que no queda claro si las crónicas parlamentarias van de lo que se lleva, de lo que se llevan o de qué cojones. Supongo que de lo que haga falta con tal de no sacar el paro o la deuda o los graves problemas que sufre el país y cómo resolverlos. Cualquier día titularán la página política "Recortes y confección". Pero bueno, ya que estamos con las tendencias, diré que yo nunca entraría en una chaquetería regentada por una señora a la que apodan "la rusa" y que parece un mini-yo galvanizado de Dolly Parton, con todo el respeto debido a las rusas. Lecciones de estética pocas podrán dar por ahí (de ética ya ni hablo). Es lamentable que semejante personal dicte las leyes, pero que pretendan dictar también la moda es como para pedir asilo en la primera embajada mongola que te encuentres. Muy caro y mucha cara, que diría Rajoy.
La noche pasada estuve un rato viendo un programa sobre Alfonso Rus, el corrupto de moda. Tiene hasta una tienda de ropa con nombre de capo y todo, Stefano Russini, donde no se sabe muy bien si los trajes son inasequibles o regalados. Lo está investigando la guardia civil. Desde hace tiempo política y pasarela van de la mano, uno no sabe ya a qué sección del periódico acudir para enterarse de lo último. Después del anterior debate sobre el estado de la nación recuerdo que leí un artículo (no sabría decir de quién) que me hizo gracia: en lugar de los temas tratados hablaba de los vestidos de las damas y demás, irónicamente. Aunque ahora ese doble sentido se ha eclipsado, o al menos el cachondeo ha adquirido una nueva dimensión, de manera que no queda claro si las crónicas parlamentarias van de lo que se lleva, de lo que se llevan o de qué cojones. Supongo que de lo que haga falta con tal de no sacar el paro o la deuda o los graves problemas que sufre el país y cómo resolverlos. Cualquier día titularán la página política "Recortes y confección". Pero bueno, ya que estamos con las tendencias, diré que yo nunca entraría en una chaquetería regentada por una señora a la que apodan "la rusa" y que parece un mini-yo galvanizado de Dolly Parton, con todo el respeto debido a las rusas. Lecciones de estética pocas podrán dar por ahí (de ética ya ni hablo). Es lamentable que semejante personal dicte las leyes, pero que pretendan dictar también la moda es como para pedir asilo en la primera embajada mongola que te encuentres. Muy caro y mucha cara, que diría Rajoy.
viernes, 29 de enero de 2016
Viernes, 29 de enero.
Ayer Fran Rivera, a propósito de la foto en la que sale lidiando a una vaquilla con su bebé en brazos, le decía a una periodista que ella no podría hacer algo así sin riesgo, pero que en cambio él sí, por ser torero. Algo semejante se oye estos días en el PPSOE con respecto a la propuesta de Iglesias para formar gobierno: que los ministerios de Justicia, Interior y Defensa son un riesgo en manos de Podemos, pero que sin embargo en las suyas no, porque son diestros, supongo. No quieren ver a Bescansa sujetando a su bebé con una mano y con la otra el capote de la guardia civil ni en fotografía, no sea que vaya a caer alguien. Las banderillas y la espada ciega son de su uso exclusivo, faltaría más, y la conclusión inmediata es que cualquiera pretenda gestionarlas desde otra ideología está tramando un golpe de estado a lo Jomeini. Una revolución islámico-caribeña en el corazón de Castilla. No lo sé, como de costumbre, aunque lo que sí tengo claro es que si yo quisiera acabar con la corrupción ésos serían exactamente los tres ministerios que elegiría. Las fuerzas y cuerpos de seguridad, la fiscalía y el mando ejecutivo del ejército para que a ningún teniente coronel le dé por montar una paellada de pollo. Quizá mi teoría no tiene tanto sentido como el complot persa, sobre todo teniendo en cuenta que el peligro de que la legión tome las calles guiada por su líder carismático Iñigo Errejón es altísimo - como es sabido todos, hasta la cabra, están deseando seguirlo hasta la muerte si fuera menester, y no digamos ya ministro. Una palabra suya y saldría la mecanizada de Brunete a soltar pepinazos a iglesias (con minúscula) sin dudarlo, es evidente. "¡Juntas militares podemos!", gritarían todos con viento de levante o de levantamiento en este caso, y los antidisturbios se unirían a los perroflautas descubriendo por fin aquello que los une: que sus nombres genéricos son palabras compuestas. Y por supuesto ni la OTAN ni la Unión Europea dirían nada sobre el asunto. Se quedarían ahí pasmados pensando que todo es una fiesta local o por lo menos bastante loca en una de las mayores economías del continente.
Ayer Fran Rivera, a propósito de la foto en la que sale lidiando a una vaquilla con su bebé en brazos, le decía a una periodista que ella no podría hacer algo así sin riesgo, pero que en cambio él sí, por ser torero. Algo semejante se oye estos días en el PPSOE con respecto a la propuesta de Iglesias para formar gobierno: que los ministerios de Justicia, Interior y Defensa son un riesgo en manos de Podemos, pero que sin embargo en las suyas no, porque son diestros, supongo. No quieren ver a Bescansa sujetando a su bebé con una mano y con la otra el capote de la guardia civil ni en fotografía, no sea que vaya a caer alguien. Las banderillas y la espada ciega son de su uso exclusivo, faltaría más, y la conclusión inmediata es que cualquiera pretenda gestionarlas desde otra ideología está tramando un golpe de estado a lo Jomeini. Una revolución islámico-caribeña en el corazón de Castilla. No lo sé, como de costumbre, aunque lo que sí tengo claro es que si yo quisiera acabar con la corrupción ésos serían exactamente los tres ministerios que elegiría. Las fuerzas y cuerpos de seguridad, la fiscalía y el mando ejecutivo del ejército para que a ningún teniente coronel le dé por montar una paellada de pollo. Quizá mi teoría no tiene tanto sentido como el complot persa, sobre todo teniendo en cuenta que el peligro de que la legión tome las calles guiada por su líder carismático Iñigo Errejón es altísimo - como es sabido todos, hasta la cabra, están deseando seguirlo hasta la muerte si fuera menester, y no digamos ya ministro. Una palabra suya y saldría la mecanizada de Brunete a soltar pepinazos a iglesias (con minúscula) sin dudarlo, es evidente. "¡Juntas militares podemos!", gritarían todos con viento de levante o de levantamiento en este caso, y los antidisturbios se unirían a los perroflautas descubriendo por fin aquello que los une: que sus nombres genéricos son palabras compuestas. Y por supuesto ni la OTAN ni la Unión Europea dirían nada sobre el asunto. Se quedarían ahí pasmados pensando que todo es una fiesta local o por lo menos bastante loca en una de las mayores economías del continente.
jueves, 28 de enero de 2016
Jueves, 28 de enero.
Últimamente están desconocidos. Órdago de Iglesias, sutil ironía de Sánchez, gambito de Rajoy... Antes las investiduras y repartos se parecían más al juego de las sillas: en cuanto se paraba la música electoral salían todos como ñus a por la suya, y el último en poner el culo eliminado. Pero ahora oye, ajedrez del güeno, todos ahí yéndose cada dos por tres a la casilla del rey a ver qué se comen o se comenta. Empezaron con la centralidad del tablero y míralos: de táctica sofisticada en táctica sofisticada. Parece que estamos en esa película de los ladrones de ultracerebros. Cualquier día descubriremos que Mariano es en realidad marciano, o que a Felipe González le han chupado el seso y ahora son otros los que hablan a través de él, seres energéticos o algo así. Hasta a Rivera se le ve extrañamente sereno. En campaña parecía el de Boney M interpretando Daddy Cool de lo que se movía, si llegan a ponerle Rasputín en el debate se nos rompe como España en sus pesadillas, pero a pesar de que sigue cambiando de banda con cada telediario da la impresión de hacerlo con mucho más aplomo y seguridad. Por no hablar de las expresiones furiosas del bueno de Errejón, que el otro día tenía cara de haberse jalado el núcleo irradiador o no sé. Era igual que Anakin Skywalker después de los dolores. Cierto que, como dicen los periodistas, las urnas han hablado pidiendo cambio. Sólo que a ver... quizá no se referían a éso; no dispongo en este momento de un traductor idioma de las urnas/español pero me da que no. La situación me recuerda a ese telegrama que se envió desde un pequeño pueblo al ministerio de la Gobernación en abril del 31: "Nos hemos declarado a favor de la República. ¿Qué hacemos con el cura?". Pues eso... mucha transformación súbita y nuevos períodos políticos pero las mismas berlangadas de siempre. La Historia sabe la pregunta pero no la respuesta, que no debió de ser, ni de lejos, igual de magnífica.
Últimamente están desconocidos. Órdago de Iglesias, sutil ironía de Sánchez, gambito de Rajoy... Antes las investiduras y repartos se parecían más al juego de las sillas: en cuanto se paraba la música electoral salían todos como ñus a por la suya, y el último en poner el culo eliminado. Pero ahora oye, ajedrez del güeno, todos ahí yéndose cada dos por tres a la casilla del rey a ver qué se comen o se comenta. Empezaron con la centralidad del tablero y míralos: de táctica sofisticada en táctica sofisticada. Parece que estamos en esa película de los ladrones de ultracerebros. Cualquier día descubriremos que Mariano es en realidad marciano, o que a Felipe González le han chupado el seso y ahora son otros los que hablan a través de él, seres energéticos o algo así. Hasta a Rivera se le ve extrañamente sereno. En campaña parecía el de Boney M interpretando Daddy Cool de lo que se movía, si llegan a ponerle Rasputín en el debate se nos rompe como España en sus pesadillas, pero a pesar de que sigue cambiando de banda con cada telediario da la impresión de hacerlo con mucho más aplomo y seguridad. Por no hablar de las expresiones furiosas del bueno de Errejón, que el otro día tenía cara de haberse jalado el núcleo irradiador o no sé. Era igual que Anakin Skywalker después de los dolores. Cierto que, como dicen los periodistas, las urnas han hablado pidiendo cambio. Sólo que a ver... quizá no se referían a éso; no dispongo en este momento de un traductor idioma de las urnas/español pero me da que no. La situación me recuerda a ese telegrama que se envió desde un pequeño pueblo al ministerio de la Gobernación en abril del 31: "Nos hemos declarado a favor de la República. ¿Qué hacemos con el cura?". Pues eso... mucha transformación súbita y nuevos períodos políticos pero las mismas berlangadas de siempre. La Historia sabe la pregunta pero no la respuesta, que no debió de ser, ni de lejos, igual de magnífica.
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