[15 de enero, 2016]
Reyes magos, bebés, los de Podemos huelen mal y tienen piojos... Ciertamente la guardería del Congreso está muy desaprovechada. Yo no escuchaba argumentos así desde aquellos tiempos en que un tipo que se hacía llamar Trompoloco (que luego descubrí que era el nombre de un famoso payaso cubano) sorteaba entre nosotros todos los viernes tres sobres sorpresa, si es que nos habíamos portado bien. La verdad es que ni éso les falta a algunos. Ayer mismo Celia Villalobos reconoció que sí, que estaba mirando los trajes de Frozen y no el ABC. Ya nos lo había contado un pajarito, Celia, pero es bueno que lo reconozcas porque hay que decir la verdad. Lo sabes, ¿no? Luego Gómez de la Serna por ahí escondiéndose, agazapado como el lirón careto en la sierra de Cazorla. Asomando las gafas por encima del pupitre de vez en cuando en plan periscopio, para otear o pijotear un poco. En su grupo le están haciendo el vacío, por tramposo, y ahora tiene problemas para integrarse el chaval, aparte de los de integridad. No pinta muy bien su caso, como no lo solucione un psicólogo no sé yo qué va a ser de él. Éste es de los que acaba en la cárcel. Y así todo, vamos. Con los de la guardería esperando clientes para jugar a los pactos o a las construcciones. Para hablar de un país de fantasía y contar cuentos. "Profe, los catalanes quieren romper España... ¡Mándelos al rincón!". "Su Señorita, los de la tercera fila me han llamado mentiroso...". Habrá que hacer lo que ellos siempre dicen que hace falta: pedagogía, aunque viendo el panorama y la edad mental no sé yo si no pensarán que la palabra se refiere a tirarse pedos. A lo mejor es por eso por lo que suelen reírse después.
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