Viernes, 19 de febrero.
Se ha oído a un diputado de la Asamblea de Madrid, Jesús Fermosel, soltarle a otro: "Dínoslo en la calle si tienes cojones". Así, en plural, a mis colegas y a mí. No sé si el rollo motero indómito de Cristina Cifuentes se está contagiando o qué, pero ya sólo faltan las chupas de cuero con cremalleras y el emblema del grupo en la espalda para que parezca una película, "Rebeldes con causas" o ni idea. En el Senado quizá tendría sentido una manifestación semejante. Por lo visto hay senadoras que se pasan más tiempo en la calle que allí, cortándose el pelo sin cortarse ni uno. Comisión "permanente" lo llaman. Con los peinados tan polémicos que se ven por las cámaras, no sería de extrañar que algún aficionado al estilismo como este Jesús Fermosel acabase enviando a los portavoces de la izquierda a algún centro de belleza, como el de Ciudadanos, que mira qué buenos arreglos se hacen. "Dínoslo en la peluquería si tienes cupones", algo así, con más glamour, ¿m'entiendes? Lo que en la prensa llaman un cambio cosmético, y no este tan cósmico de pasar del Su Señoría de rigor al te vamos a curtir, nano. Porque al final ya no va a saber uno si se llaman Cortes por las políticas de austeridad, por los rulos y los medios tintes o por el siete en el careto que te vamos a hacer como te pases de listo. Andamos todos un poco confusos.
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