viernes, 5 de febrero de 2016

[18 de diciembre, 2015]

   Leo que absuelven a un millonario saudí de un cargo por violación. El juez - británico - tras veinte minutos de sesuda deliberación, llegó a la conclusión de que el suceso no había sido deliberado, sino sólo un desafortunado tropezón del acusado sobre la víctima en el sofá de su casa, con tan mala chorra que llevaba la susodicha fuera, asomando y en absoluto a su mando. Claro, el pobre millonario no pudo apoyarse a tiempo ni apollarse tampoco. Todo pasó de una manera fortuita, que no es lo mismo que forzada. Una de esas conjunciones planetarias que uno ni se plantea. "Soy frágil, me caí", alegó por lo visto el presunto, cosa del todo comprensible salvo por lo de que ser frágil no tiene nada que ver con la propensión a caerse de bruces con el nabo tieso fuera - en cuyo caso uno sería más bien fragilipollas - sino con la facilidad para romperte una vez que caes, pero bueno... Después de semejante desliz físico el semántico era peccata minuta. Seguramente Su Señoría ni le estaba prestando demasiada atención a esos detalles. "Iba empitonado y se empatonó", escribió en la sentencia, aunque en perfecto inglés, eso sí, que para los de allí no tiene misterio. Lo pillan todo al vuelo. Aquí no lo hablamos con tanta gracia, aunque en cuestión de argumentos exóticos y cuñadismo no les vamos a la zaga. Tengo para mí que cualquier cabezalista de Ciudadanos habría suscrito tal defensa, y hasta añadido: "Porque las mujeres también resbalan, ¿no?", así mezclando bien el churro con las Meninas. Es a lo que se han dedicado buena parte de la campaña, a empalmarlas una detrás de otra, y aún hay analistos de esos que se preguntan por qué su intención de voto se ha desinflado de pronto. ¿Es que no los habéis oído atentamente? ¿Soy yo el único que los escucha? Un simple líder carismático no hace partido, cuidado, y si la tropa que lleva detrás es mejor que ni se acerque al micro la cosa se puede complicar. Empiezan los tropezones y ya se sabe, a partir de ahí puede uno caer en cualquier parte y con todas las vergüenzas al aire además. Precaución, amigo conductor.

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