lunes, 29 de febrero de 2016

[26 de febrero, 2016]

   No debe de ser fácil ser socialista. Un leve descuido, un abaratamiento del despido por despiste, y ya tienes a la víbora de Errejón contándoselo a todo el mundo por la tele. El pobre Antonio Hernando, que se había puesto las gafas morás y todo para verlo progresista, seguro que está consternado. Ahora más que un portavoz reformista parezco a Savater haciendo el notas, me cago en la hostia, pensará. Tendría que haberme puesto las de leer... Por unas horas no le dieron el gran papel histórico, sino el histriónico, y venga ahí a decir delante de las cámaras que doce días son lo mismo que veinte, y que quien sostenga lo contrario es un mentiroso. Menudo mogollón. Cierto que un documento de word ahí con los logos de los partidos tampoco es que tenga una validez galáctica, vamos. Es un poco como fechar y firmar un Superlópez para que se sepa que te pertenece. Claro que lo que no es plan es salir ahí a decirle a todo el país que los pájaros maman, eso sí, y con gafas de colores encima, porque igual piensan que te estás cachondeando de ellos, y hay gente muy susceptible con esas cosas. A mí me daría vergüenza, lo digo de verdad. Vuelvo luego y les monto un pollo a los que no me avisaron que flipan. "¿Pero qué os creéis que soy yo?¿Un arlequín trolero?". "Perdona, Antonio, fue un error...". "¡Perdona hostias! A la próxima salgo con antifaz, ¡con careta!...". Vaya curro el de socialista, sinceramente. Por muy bien que lo paguen no compensa.

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