viernes, 5 de febrero de 2016

[17 de noviembre, 2015]

   Ya he leído toda clase de teorías sobre los culpables. Incluso "los extremistas del bable" y la Alianza Rebelde de Star Wars salía en la lista. EEUU, Isis, AlQaeda de Siria, Rusia, Arabia Saudí, el tratado de Sykes-Picot... Un conglomerado curiosito de siglas y siglos, y faltan todavía multitud de sujetos físicos y jurídicos que añadir a la troupe. Hasta el último mono tiene sus razones, claro que sí. Y las defienden a sangre y fuego, no faltaba más. Sus creencias, sus sistemas, sus tradiciones, sus himnos, su identidad, su libertad y su patria... A hostia limpia o sucia, da igual. Todos tienen su particular convicción a flor de piel y van a hacer una nueva matanza para demostrarlo y que todo dios se entere, si es que no lo han hecho ya mientras tecleo. Desde el primero al último. Cada nueva masacre engendrará otras dos o tres, como siempre ha pasado, y así vamos a seguir le pese a quien le pese y le pase a quien le pase. Si alguien cree que vamos a ser capaces de extraer alguna clase de solución viable de todo esto es que alucina en colores. Paredones chorreantes y bombardeos es lo que vamos a sacar. Nuevos degüellos televisados, igual con publicidad y todo. Porque como digo hasta el último mono tiene razón, claro. Tenemos una razón todos que no podemos con ella de lo lozana y pujante que está. Hasta la exportamos, que nos sobra, de acá para allá y de Alá para acá. Cuarto y mitad de razón para todos los niños del mundo, venga. Si fuésemos tontos del culo no sé qué haríamos, la verdad, qué mandaríamos a todos esos países que necesitan nuestra razón o dejaríamos para la reflexión y el análisis en el nuestro. Podría ir desgastándose lentamente la razón, qué horror, o incluso llegar a terminarse en algún momento... No quiero ni pensarlo.

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