martes, 26 de julio de 2016

[9 de julio, 2016]

   El FMI ha tenido una nueva ocurrencia. Ahora, por lo visto, plantea quitar el 10% de los ahorros al personal para pagar la deuda. Como medida no es que sea muy original. Viene a ser el diezmo de toda la vida, lo que se dice un sableo generalizado. Todos estos sabios de la economía, al final, acaban recurriendo a los trucos más quinquis, a la sirla pura y dura de la cartera común. Hasta su propio argot utilizan: "A ver, sujeto estadístico, dame un diez por ciento de capital real para optimizar o te externalizo la sanidad, que no me conoces". "¿Perdón?". "¡Que equilibres el balance de pagos, terciario!¡Y desacelerando!¡Flexibilízate cagando hostias que tengo que refinanciar el crack!". Hay que ver, con lo formales que parecían... Pero claro, empiezas inflando el producto con ladrillo porque no te queda otra y cuando luego la gente se mete menudo mogollón. Uno ya está en la cárcel, y el otro se pasa el día en el juzgado, ahí mirando si puede sacar algo para derogarse. Unos casos de verdad lamentables. Cualquier día sacarán a la calle a todos los cabrones que suben la escalera o en el escalafón o lo que sea con un órgano de esos internacionales de fondo, y después se pondrán a pasar la gorra, tiempo al tiempo. "Un eurito para alimentar a los cabritos...", ya sin ninguna vergüenza. O a hacer malabares con las cuentas, lanzándolas ahí al cielo y pasándolas de mano en mano mientras intentan que no caiga el sistema ante la mirada atónita del público. Desde luego práctica no les falta, y sería un espectáculo digno de verse. Por lo menos nos reiríamos.

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