martes, 26 de julio de 2016

[27 de junio, 2016]

   El ya llamado "tortasso" ha pillado fuera de juego a politólogos y analistos de todo pelaje. Si la famosa Demoscopia ya sonaba a señora con mandil revolviendo las ollas y haciendo pucherazos, ahora quedará en el bestiario colectivo como una de esas ancianas inefables y desbocadas, la loca de los pinceles que tan pronto te repinta un eccehomo como te colorea un gráfico de expectativa de voto a garfilladas. Ya no sabe uno si las encuestas las cocinan en el microondas o con azafrán del chino visto lo visto, pero vamos, que no se va a tragar los sondeos electorales ni el militante andorrano de UPyD después de semejante hartura. Hay quienes no han digerido el asunto todavía, y más que de atracón hablan directamente de atraco, de manipulación interesada, de tongo supongo... Y sus razones tendrán, oye. Lo más alucinante es que sólo Eduardo Inda acertó con una precisión suiza; clavó el número de diputados del PP. Personalmente desconocía esa faceta suya de tener razón, aunque recuerdo haberle escuchado afirmar además que aquéllos eran "datos que se manejaban en Génova". Contrastados, como dicen en el gremio, y hasta puede que con trastadas, según algunos rumores. Pero bueno, si tienen la mejor mesa del restaurante y el mejor coche no veo por qué no van a tener también la mejor empresa para calcular la intención de voto. Desde ese punto de vista tiene su lógica. Al resto nos dejan las ofertas, la sociología del dos por uno a la que siempre le salen hilos o se le alargan de pronto las mangas, mientras que ellos se quedan con los resultados a medida, de sastre más que desastrosos. Para que luego digan que no hay clases... En algunas facultades de esas de demoscopia quizá no muchas, pero a la hora de la verdad te digo yo que sí. Los que tienen los medios siempre sacan tajada hasta de los errores.

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